Jessica y Linda llevan siendo mejores amigas desde el primer día de clase. Ambas provienen de dos hogares desestructurados, pero diferentes, y la obstinada y testaruda Jessica siempre se ha asegurado de que ambas sobreviviesen. Ahora, con dieciocho años, las amigas aterrizan en Wilde, una universidad de élite en el centro de Dublín, lejos de su turbulenta infancia. Jessica se adapta rápidamente y, con la fiel Linda a su lado, acaba convirtiéndose en el núcleo de un nuevo círculo de amigos. Entonces, Mark entra en escena, un estudiante de filosofía mayor que ellas, con unas ideas extrañas pero atrayentes sobre el autodescubrimiento. Cuando Linda y Mark empiezan a salir, Jessica se preocupa por el cambio que ha dado su amiga y por lo rápido que parece haber caído bajo su control. Resulta que la influencia de Mark no se limita solo a Linda, y Jessica no tarda en darse cuenta de que todos sus amigos guardan secretos sobre él... Secretos que cambiarán sus vidas para siempre.
Esta novela me dejó una sensación bastante rara… incómoda, pero de esas que al final se agradecen.
Al
principio pensé que iba a ser la típica historia de universidad: dos
amigas muy unidas, Jessica y Linda, que llegan a una universidad de
élite en el Dublín de los 90 con ganas de empezar de cero y dejar atrás
cosas del pasado. Todo eso de las primeras amistades, las fiestas,
descubrir un mundo nuevo… pero poco a poco el ambiente se va
enrareciendo, sobre todo cuando aparece Mark, y ahí ya ves que la cosa
no va a ir por donde parecía.
Lo
que más me atrapó fue la parte psicológica. No es una historia de
acción ni de giros constantes, sino algo más sutil, más de meterte en la
cabeza de los personajes. Sobre todo en la de Jessica, que va viendo
cómo su amiga cambia y cómo todo el grupo empieza a girar alrededor de
una persona que da bastante mal rollo.
Hay
mucho de manipulación, de dependencia emocional, de culpa… y eso está
muy bien llevado porque nadie es completamente bueno ni malo. Todos
toman decisiones cuestionables en algún momento, son personajes
moralmente grises, y eso hace que la historia resulte bastante creíble,
aunque a veces sea incómoda de leer.
También
tiene ese rollo dark academia que a mí personalmente me gusta: ese
ambiente universitario como muy elegante por fuera, pero con cosas
bastante turbias por debajo.
Eso
sí, hubo momentos en los que la obra se me hizo un poco lenta, sobre
todo al principio. Pero entiendo que se va construyendo todo poco a poco
y que necesita ese ritmo.
El juego de la verdad es una historia intensa, bastante oscura y muy centrada en los personajes.
Leyna

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