
Esto es lo que le esperaba a Claudina, una joven de ciudad de quince años, aquel verano. Y por eso no podía estar más enfadada con sus padres, que habían decidido pasar las vacaciones en un pueblo costero sin pensar en que sería demasiado tranquilo para ella, y estaría demasiado lejos de todo lo que le gustaba hacer. Pero, poco a poco, Claudina fue descubriendo todas las sorpresas maravillosas que le deparaba ese verano: un inquietante personaje, un misterio por resolver, una fiel amiga… y su primer amor.
La sinopsis deja claro de qué trata el libro, así que paso directamente a la reseña.
Empezaré diciendo que ni siquiera me acordaba de los nombres de los personajes. Creo que con esto podéis empezar a elucubrar sobre los derroteros que seguirá la crítica; porque ciertamente el libro se me ha atragantado.
Bailo entre el "no me ha gustado" y la extrema indiferencia, porque aunque para mí no ha sido una buena novela, tampoco me ha provocado ninguna emoción más allá del aburrimiento: ni me he enfadado mientras lo leía, ni me he frustrado, me daba igual.
Las malas reseñas lo precedían, pero aún así yo seguía pensando que sería una cosa mona, nada del otro mundo pero ideal para pasar el rato. Obviamente mis expectativas no estaban por las nubes; no quería llevarme una decepción.
A pesar de lo poco que esperaba de la obra, ésta me ha dado aún menos.
La trama carece de originalidad y la mayoría de las cosas se ven venir desde el primer momento. Lo único que podía darle ese toque diferente es un "misterio" que no llega a tal, que trata de parecer interesante sin conseguirlo, y que se queda sin resolver (aunque no os preocupéis, os aseguro que no moriréis de la intriga)
Los personajes, planos y con reacciones forzadas e incoherentes, no se han ganado ni mi cariño ni mi simpatía; de hecho, ninguno me cayó bien. La amistad surge de la nada en un par de días, y la relación amorosa va y viene sin saber qué motiva cada cambio.
El ritmo se me ha hecho muy lento, aunque los capítulos son cortos y el libro sólo tiene 150 páginas.
La forma de narrar tampoco ha conseguido convencerme: poco actual y demasiado rebuscada en ocasiones, me perdía en aburridas conversaciones, historias y descripciones que no aportaban nada. De las pocas páginas que forman la novela para mí sobran unas cuantas.
En definitiva: una obra aburrida que deja mucho que desear en todos los aspectos.
Leyna