
«Lo que me llamó la atención fue su forma de caminar. Se movía como si fuera agua: con fluidez, con determinación»
El amor es paciente;
el amor es amable;
el amor no presume o alardea.
No hay arrogancia en el amor;
nunca es brusco, bruto ni indecente;
no es egocéntrico.
El amor no es fácilmente amargo.
El amor no se equivoca calculando.
El amor confía, cree y sobrevive a todo.
El amor nunca se quedará obsoleto.
Lucharé por ella.
EL LADRÓN
Tercera y última parte de la adictiva trilogía Quiéreme con mentiras; a rebosar de secretos, manipulaciones, engaños, traiciones y sorpresas. Probablemente sea mi obra favorita de la saga.
Tras conocer el punto de vista de Olivia y de Leah, ya tenía ganas de descubrir el de Caleb y de saber cómo continuaba la historia, que, una vez más, alterna lo que acontece en el presente con episodios del pasado. Si creíamos que ya estábamos al tanto de todo lo que había ocurrido en libros (y años) anteriores, no podíamos fallar más, pues aún quedan muchos secretos por desvelarse y hechos que no son lo que parecen.
Así como en este libro vuelve a quedar patente la bordería y mal genio de Olivia y lo odiosa que es Leah (en su propia novela me pareció menos inaguantable e incluso llegó a hacerme gracia, pero en esta vuelve a ser una víbora malvada y repelente) Caleb no me resulta el "villano" que comenté en la reseña de La pelirroja que podía parecerme.
He disfrutado (como siempre, la verdad) de la historia, de sus personajes, de los tira y afloja, de las revelaciones, de las sorpresas y de los hechos fortísimos que tienen lugar. Y son unos cuantos. La única pega que encontré es que a veces las idas y venidas entre Olivia y Caleb se me antojaron repetitivas, como si pasara lo mismo una y otra vez.
La pluma vuelve a atrapar y enganchar como Tarryn Fisher me tiene acostumbrada. Leeré cualquier libro que escriba esta autora, sin dudarlo. El ritmo es ágil y fluido gracias a esos saltos temporales, a la cadena de acontecimientos y a la intriga y ansia por saber qué sucederá.
Conoceremos mejor a Noah, el marido de Olivia, y veremos facetas de ella que jamás imaginamos. La expresión "el pasado siempre vuelve" nunca había tenido tanto sentido como en esta trama.
El desenlace, con tintes agridulces, me ha gustado: es lo que esta historia y estos personajes merecen. No se me ocurre otro final que pegue mejor con esta deliciosa trilogía.
Reseña de La oportunista AQUÍ
Reseña de La pelirroja AQUÍ
El ladrón pone el broche de oro a una gran saga: sorprendente, adictiva, muy diferente a todo lo que he leído y que engancha a rabiar.
Leyna