«Te veo, Danielle Good, y tú tampoco me das miedo».
La historia comienza en el mismo punto en el que acaba el primer libro, con Danielle huyendo y unas ansias de venganza que la devoran. Así como el primer libro es más introductorio, este resulta adictivo y con una potencia superior.
La historia está contada a dos voces, por Alexander y Dani. Adoré conocer ambos puntos de vista y más en esta segunda entrega, teniendo en cuenta que el nivel de romance es mayor. Su relación se va desarrollando y profundizando poco a poco y a fuego lento, y el conocer su perspectiva ayuda a empatizar con ellos; es algo esencial teniendo en cuenta que en esta obra los sentimientos cobran una importancia brutal y se ahonda en ellos. Tanto la atracción física como algo más profundo empieza a ser palpable y Dani y Alexander lo tendrán cada vez más difícil negándolo.
Raven y Wood siguen siendo los personajes adorables y carismáticos del primer libro, pero mostrarán otras facetas; me alegró saber más de ellos, conocer su pasado y descubrir sus secretos. También aparecen secundarios nuevos que dan mucho juego. Todas las relaciones se exploran mucho más, y eso me encanta.
Hay más romance, pero también más magia y más acción. Uno de los elementos más interesantes ha sido conocer la academia Abbot, aunque me habría gustado que el elenco pasara más tiempo en el mundo exterior. Toda la trama sobre la historia de los brujos, los diferentes linajes y Salem me intriga sobremanera y fue genial conocer más sobre la magia y los distintos poderes.
