La película son sitúa en el año 1810, cuando, después del naufragio de su barco, un comerciante arruinado se ve obligado a exiliarse en el campo junto con sus seis hijos. Entre ellos, se encuentra Bella (Léa Seydoux), la más joven de sus hijas, y también la más alegre y llena de gracia.
Sin embargo, los problemas del comerciante, en vez de desaparecer, aumentan cuando la Bestia (Vincent Cassel), que reina sobre el mágico reino en el que él vive con sus hijos, le condena a muerte por haber robado una rosa. Entonces, Bella decide sacrificarse ella en lugar de su padre, y se va a vivir al castillo de Bestia. Allí, no encuentra la muerte, sino una extraña vida que combina momentos de alegría con otros de melancolía, magia y tristeza.
Bella y Bestia se reúnen todas las noches a la hora de la cena.
Bella trata de desentrañar los misterios que rodean a Bestia, pero este no se lo pone nada fácil. Sin embargo, Bella pronto comienza a descubrir retazos de una trágica historia y descubre que Bestia una vez fue un príncipe y que es víctima de una maldición. Poco a poco, el verdadero amor comienza a surgir entre ambos.
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Siempre me han gustado las películas basadas en cuentos, así que cuando supe que iba a estrenarse una sobre La Bella y la Bestia me llamó la atención al instante. Después me topé con el trailer, y no necesité nada más para querer verla en cuanto llegara al cine.
Me sorprendí gratamente al descubrir que la adaptación se toma varias licencias, y que difiere de la historia original en ciertos aspectos.
La Bestia es tal por una maldición, pero el motivo es todo un enigma que se irá desvelando poco a poco de una forma extraordinaria a través de un juego de sueños y espejos.
La atmósfera de la película es impresionante. Los paisajes y decorados son preciosos, una auténtica maravilla que, junto con la magistralmente escogida música, transportan al espectador dentro de la historia.
Sin embargo, me hubiera gustado que esos extraños seres de ojos enormes del póster aparecieran en un mayor número de ocasiones.
Esperaba que tuvieran más secuencias, cómicas y entrañables.
El fallo que encontré en la adaptación, es que el amor surge de forma muy repentina y precipitada. Considero que no hay momentos suficientes entre los protagonistas que justifiquen el romance. Eché en falta más escenas de ambos juntos, conociéndose y enamorándose.
Creo que es posible que, como todo el mundo conoce el cuento y su desenlace, se decidiera dar más importancia a otros elementos innovadores del argumento, que suponen una incógnita y que requerían su debida explicación; pero aún así, no puedo evitar que la relación entre Bella y Bestia me resulte acelerada.
La Bella y la Bestia es una adaptación mágica y original. Sabe dar un enfoque muy diferente al cuento sin que éste pierda su esencia.
Tiene acción, misterio y subtramas totalmente novedosas que sorprenden e intrigan.
A pesar de que hubiera preferido que el romance fuera más pausado (y que estuviera mejor argumentado), no me arrepiento de haber invertido dinero en ver la película: durante casi dos horas estuve disfrutando de una genial ambientación y de unos increíbles paisajes que merece la pena ver en pantalla grande.
Leyna



