Reseña: Overdue. Un amor pendiente


Ingrid Dahl, una alegre librera de veintinueve años que vive en una acogedora ciudad de Ridgetop, situada en las montañas de Carolina del Norte, lleva once felices años con su novio de la universidad, Cory, sin haberse planteado siquiera la posibilidad de casarse. Sin embargo, cuando Riley, su hermana, anuncia su compromiso con su novia después de solo dos años de relación, Ingrid y Cory se sienten presionados y empiezan a reconsiderar su futuro. Ninguno ha estado con otras personas, así que deciden hacer algo poco convencional: tomarse un mes de descanso para salir con otros y luego iniciar los planes de la boda. Ingrid incluso tiene a alguien en mente: Macon Nowakowski, su compañero de trabajo, que es un encanto en plan gruñón y que le gusta en secreto desde hace años. Sin embargo, los planes se tuercen y, cuando el mes llega a su fin, Ingrid está dispuesta a prorrogar el plazo para vivir por fin su amor pendiente.

 

Overdue. Un amor pendiente me sorprendió bastante, sobre todo porque no es el típico libro de historia romántica ligera que esperaba. Es una novela mucho más incómoda y realista de lo que parece al principio.

Sólo había leído a la autora en obras juveniles (y no las románticas, sino sus thrillers), así que descubrir esta novela ha sido una experiencia totalmente distinta.
 
La protagonista, Ingrid, lleva años con su pareja y, en teoría, todo está bien. Pero justo ahí está el problema: “estar bien” no siempre significa estar feliz. Cuando empieza a cuestionarse su relación, la historia se mete de lleno en ese terreno tan complicado de las dudas, las rutinas y el miedo a cambiar algo que ha formado parte de tu vida durante tanto tiempo.

Lo que más me gustó es que no intenta venderte un amor perfecto. Al contrario, muestra decisiones imperfectas, momentos egoístas y emociones contradictorias. Hay partes en las que Ingrid puede resultar frustrante, pero precisamente por eso se siente muy humana. No siempre hace lo correcto, y eso hace que te cuestiones qué harías tú en su lugar.

Eso sí, el ritmo es bastante tranquilo y se centra más en los pensamientos y sentimientos que en la acción. Además, el conflicto principal (tomarse un tiempo en la relación para explorar otras opciones) puede no gustar a todos; hay quien lo verá interesante y quien lo verá incómodo o incluso irritante.
 

En general, me pareció una lectura honesta sobre el amor cuando ya no es nuevo ni emocionante, sino algo que hay que elegir (o replantear) cada día. No es la típica historia romántica que te deja con mariposas, pero sí una que te hace pensar bastante después de terminarla.

 Leyna

Reseña: El juego de la verdad

 

Jessica y Linda llevan siendo mejores amigas desde el primer día de clase. Ambas provienen de dos hogares desestructurados, pero diferentes, y la obstinada y testaruda Jessica siempre se ha asegurado de que ambas sobreviviesen. Ahora, con dieciocho años, las amigas aterrizan en Wilde, una universidad de élite en el centro de Dublín, lejos de su turbulenta infancia. Jessica se adapta rápidamente y, con la fiel Linda a su lado, acaba convirtiéndose en el núcleo de un nuevo círculo de amigos. Entonces, Mark entra en escena, un estudiante de filosofía mayor que ellas, con unas ideas extrañas pero atrayentes sobre el autodescubrimiento. Cuando Linda y Mark empiezan a salir, Jessica se preocupa por el cambio que ha dado su amiga y por lo rápido que parece haber caído bajo su control. Resulta que la influencia de Mark no se limita solo a Linda, y Jessica no tarda en darse cuenta de que todos sus amigos guardan secretos sobre él... Secretos que cambiarán sus vidas para siempre.

 

Esta novela me dejó una sensación bastante rara… incómoda, pero de esas que al final se agradecen.

Al principio pensé que iba a ser la típica historia de universidad: dos amigas muy unidas, Jessica y Linda, que llegan a una universidad de élite en el Dublín de los 90 con ganas de empezar de cero y dejar atrás cosas del pasado. Todo eso de las primeras amistades, las fiestas, descubrir un mundo nuevo… pero poco a poco el ambiente se va enrareciendo, sobre todo cuando aparece Mark, y ahí ya ves que la cosa no va a ir por donde parecía.

Lo que más me atrapó fue la parte psicológica. No es una historia de acción ni de giros constantes, sino algo más sutil, más de meterte en la cabeza de los personajes. Sobre todo en la de Jessica, que va viendo cómo su amiga cambia y cómo todo el grupo empieza a girar alrededor de una persona que da bastante mal rollo.

Hay mucho de manipulación, de dependencia emocional, de culpa… y eso está muy bien llevado porque nadie es completamente bueno ni malo. Todos toman decisiones cuestionables en algún momento, son personajes moralmente grises, y eso hace que la historia resulte bastante creíble, aunque a veces sea incómoda de leer.

También tiene ese rollo dark academia que a mí personalmente me gusta: ese ambiente universitario como muy elegante por fuera, pero con cosas bastante turbias por debajo. 

Eso sí, hubo momentos en los que la obra se me hizo un poco lenta, sobre todo al principio. Pero entiendo que se va construyendo todo poco a poco y que necesita ese ritmo.
 

El juego de la verdad es una historia intensa, bastante oscura y muy centrada en los personajes.

Leyna

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