Overdue. Un amor
pendiente me sorprendió bastante, sobre todo porque
no es el típico libro de historia romántica ligera que esperaba. Es una
novela mucho más incómoda y realista de lo que parece al principio.
Sólo había leído a la autora en obras juveniles (y no las románticas, sino sus thrillers), así que descubrir esta novela ha sido una experiencia totalmente distinta.
La
protagonista, Ingrid, lleva años con su pareja y, en teoría, todo está
bien. Pero justo ahí está el problema: “estar bien” no siempre significa
estar feliz. Cuando empieza a cuestionarse su relación, la historia se
mete de lleno en ese terreno tan complicado de las dudas, las rutinas y
el miedo a cambiar algo que ha formado parte de tu vida durante tanto
tiempo.
Lo que más me
gustó es que no intenta venderte un amor perfecto. Al contrario, muestra
decisiones imperfectas, momentos egoístas y emociones contradictorias.
Hay partes en las que Ingrid puede resultar frustrante, pero
precisamente por eso se siente muy humana. No siempre hace lo correcto, y
eso hace que te cuestiones qué harías tú en su lugar.
Eso
sí, el ritmo es bastante tranquilo y
se centra más en los pensamientos y sentimientos que en la acción.
Además, el conflicto principal (tomarse un tiempo en la relación para
explorar otras opciones) puede no gustar a todos; hay quien lo verá
interesante y quien lo verá incómodo o incluso irritante.
En
general, me pareció una lectura honesta sobre el amor cuando ya no es
nuevo ni emocionante, sino algo que hay que elegir (o replantear) cada
día. No es la típica historia romántica que te deja con mariposas, pero
sí una que te hace pensar bastante después de terminarla.
Leyna

