A Moses Wright lo abandonaron en un cesto de ropa en una lavandería cuando era un bebé recién nacido. Desde entonces, siempre ha creído que no merece ser amado ni que nadie se preocupe por él y vive aislado en su propio mundo. Pero entonces, Georgia, una joven decidida, terca y valiente, se propone conocerlo mejor.
Todos intentarán convencerla de que se mantenga alejada de Moses, un joven incomprendido y muy problemático, pero la atracción que siente por él hará que ignore estas advertencias y siga el dictado de su corazón.
Historia: Como caracteriza a la autora, sus obras son emotivas y llegan al corazón. Las tramas están plagadas de emociones y sensibilidad. Lo que no me convence tanto es que encuentro varios elementos comunes con el resto de sus libros y a veces ciertas situaciones o hechos, momentos de conflicto, formas de emocionar al lector... me parecen repetitivos.
La trama me intrigaba y me sorprendió, aunque reconozco que me gustó más la primera parte de la novela (y el final) que la segunda.
Máscaras sigue siendo mi libro preferido de Amy Harmon.
Narración: La pluma de la autora es, como siempre, una maravilla. Las descripciones y los diálogos (con sus momentos tanto divertidos y pícaros como conmovedores) te envuelven. Amy Harmon escribe con elegancia y delicadeza. Crea momentos preciosos y mágicos.
Personajes: Georgia me gustó mucho durante la primera mitad del libro. Es sincera, tozuda, divertida, espontánea y tremendamente franca. Me asombraban para bien sus salidas y comentarios directos, aunque a veces me chirriaba un poco que estuviera tan detrás de Moses. Durante la segunda mitad de la obra la sentí extraña. Entiendo que es lógico, que debido al tiempo y circunstancias ha cambiado y no es la misma Georgia, pero por eso tuve que descubrirla de nuevo, porque no la reconocía.
Moses me sorprendió porque, a pesar de no saber muy bien qué esperar, lo pintaban como el típico chico malo y no me pareció tal. Sí, es problemático, pero mucho más profundo de lo que podemos pensar. Tiene un sinfín matices y una gran historia. Madura a medida que avanza la obra, se vuelve más responsable y cabal. Me agradaron su comportamiento y actitud especialmente hacia el final de la novela.
Ritmo: Me resultó bastante irregular. A veces estaba muy metida en el argumento y se me pasaba volando, mientras que en otras ocasiones encontraba que la trama se volvía excesivamente pesada y deseaba pasar a otro punto más entretenido.
La ley del corazón es un libro tierno y muy conmovedor, que cuenta una historia triste y dura con un buen final y momentos preciosos. Sin embargo, considero que hay aspectos de la trama y el ritmo que flojean.
Leyna
