Reseña: Un trazo de oscuridad

FLORENCIA, 1492.

Tras la Guerra de los Infiernos, los demonios fueron expulsados de la ciudad y ahora los ángeles la gobiernan. Mientras Florencia resurge de sus cenizas, Arianna Salviani, la hija del dirigente del Consejo Púrpura, ve cómo su vida se tambalea. Ella, un ángel cuyas alas fueron arrebatadas al nacer y que ha conseguido ser la primera mujer en estudiar arte en la academia Magliato, tendrá que lidiar con las conspiraciones que sobrevuelan el cargo de su padre, cuya demencia hace tiempo que lo tiene incapacitado para el mando. Mientras tanto, Taddeo, artista y compañero de Arianna que no tiene ojos más que para ella, decide compartir con la chica el secreto mejor guardado de Florencia: los ángeles ganaron la guerra porque alguien encerró a los demonios en cuadros. Lo que no espera Taddeo es que Arianna se obsesione con uno de esos demonios, un ser tan misterioso como peligroso que se ha convertido en el dueño de sus días y de sus noches. Ante la conspiración que amenaza la ciudad, Arianna tendrá que decidir a qué bando pertenece y si está dispuesta a tomar medidas desesperadas para salvar a las personas a las que ama.

Desde las primeras páginas sentí que no estaba entrando en una fantasía cualquiera. La ambientación en la Florencia renacentista, atravesada por ángeles, demonios y arte, no es solo un decorado bonito: se siente viva, elegante y ligeramente opresiva. Hay una belleza constante, pero también una sombra que nunca termina de irse. Y eso me encantó.

Arianna me pareció un personaje muy potente. Es ambiciosa, terca, extremadamente talentosa y profundamente humana pese a ser un ángel. Que no tenga alas no es solo un rasgo físico: es una herida simbólica que marca cada decisión que toma. Su obsesión por el arte y por aquello que no debería desear aporta interés e intriga y funciona muy bien.

Lo que más me atrapó fue la idea de los demonios encerrados en cuadros. Es una premisa poderosa y muy sugerente. Hay escenas que se sienten casi como si estuvieras recorriendo una galería silenciosa, sabiendo que algo dentro del lienzo te está mirando. La tensión que construye la autora alrededor de esa obsesión es a la vez psicológica y casi tangible, y eso le da un aire más oscuro y maduro.

En cuanto al romance, no lo sentí como el centro absoluto de la historia, sino como una fuerza que complica y desestabiliza. Hay atracción, sí, pero también duda, peligro y una sensación constante de que cruzar ciertas líneas tendrá consecuencias reales. No soy fan de los triángulos amorosos pero ya sabía de esto antes de comenzar el libro, así que iba mentalizada. El vínculo con Taddeo y la atracción por lo desconocido tiran de Arianna en direcciones opuestas.

Si tuviera que señalar algo, diría que no es una lectura ligera. El ritmo puede sentirse denso en algunos tramos porque se toma su tiempo para construir el mundo y las tensiones internas. Pero si conectas con la atmósfera, la experiencia es muy envolvente.

 

Para mí fue una historia sobre el deseo (de poder, de reconocimiento, de libertad) en una ambientación de fantasía renacentista. Oscura, elegante y con una protagonista que no pide permiso para ocupar espacio. Si disfrutáis de historias de fantasía con mundo detallado, personajes con conflictos internos fuertes y una mezcla de romance + magia + misterio, este libro resulta una lectura muy satisfactoria.

Leyna

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