lunes, 27 de abril de 2015
Publicado por
Leyna
en
18:28
//
Etiquetas:
Libros,
Reseña,
Will Grayson Will Grayson
Will Grayson tiene dos reglas en la vida: callar y no implicarse en nada. Sin embargo, su mejor amigo, Tiny Cooper, está decidido a buscarle novia y a montar su musical autobiográfico: Tiny Dancer. Muy cerca de él hay otro Will Grayson: un chico melancólico que no tiene nada bueno a lo que agarrarse. Lo único que hace que su vida merezca la pena es su relación online con Isaac, al que nunca ha visto en persona. Una fría noche de invierno, los dos Will Grayson se cruzarán en una esquina cualquiera de Chicago. Por suerte para ambos, Tiny está decidido a empujarlos hacia la felicidad, el amor y, por supuesto, el musical más fabuloso jamás representado en un instituto.
Mas información AQUÍ.
No sabía qué esperar de este libro tras todas las opiniones dispares que había visto sobre él, de hecho dudé acerca de darle una oportunidad. Menos mal que lo hice, porque lo he disfrutado mucho.
Antes de empezar Will Graysom, Will Grayson ya había probado a John Green en dos ocasiones, pero de David Levithan no he leído nada (muy mal por mi parte, sobre todo cuando tengo Cada día en la estantería desde hace tiempo). A pesar de que el libro esté coescrito, destila los mismos ingredientes que reconozco de otras obras de Green: mordacidad, humor, originalidad y un buen rollo impresionante. Por lo que he podido comprobar, Levithan comparte su espíritu creativo, su ingenio y su singularidad. Ambos autores son una gran mezcla, explosiva y brillante.
Cada uno pone voz a uno de los dos Wills. John Green se mete en la piel del Will Grayson que es el mejor amigo de Tiny, que se considera antidrama aunque no lo sea tanto y que tiene como normas en la vida no implicarse y callar; mientras que Levithan escribe sobre el will directo, depresivo y cuya única ilusión es chatear con un chico que conoce por internet. Su peculiar narración me ha agradado y atraído.
Ambos chicos parecen muy diferentes, pero son personajes complejos que comparten la reticencia a darse oportunidades por miedo a sufrir, a perder y a que las cosas no vayan como ellos quieren y/o esperan. Muchas veces, para conseguir lo que se desea, hay que saltarse las reglas básicas de guardar silencio y pasar de todo.
Los dos jóvenes me han gustado mucho como protagonistas y narradores; no sabría decir cuál de los dos puntos de vista prefería leer.
Con un ritmo fluido, las historias de los dos Will Grayson se van entrelazando hasta convertirse en una sola. Aunque breves, los momentos en los que ambos interaccionan me encantaron, no tienen desperdicio. Me parecía muy curioso conocer a cada uno desde dentro y luego verlos desde fuera, a través de los ojos del otro.
El elenco es muy curioso y variopinto. Los protagonistas son geniales, pero los secundarios no se quedan atrás, llegando a superarlos a veces con el encanto que derrochan. Me estoy refiriendo a Tiny, a Jane y, en menor medida, a Gideon.
No sé cómo describir a Tiny. Por más adjetivos que diga (exagerado, creativo, arrollador, inquieto, hablador, impulsivo y, también, sabio) me dejo mucho en el tintero. De Jane, que pertenece al grupo de Will Grayson y Tiny, me gustó su desenfado, su sinceridad y claridad, y su perspicacia. Gideon, aunque aparece menos, es amable, comprensivo y cordial.
Todo el tema del musical Tiny Dancer me resultó divertido y fresco a la par que alocado. La obra cuenta con muchos momentos cómicos, diálogos ágiles y alguna que otra sorpresa.
La mayor pega que encuentro a esta novela es que el final se me antojó demasiado brusco. Aunque es un desenlace cerrado siento que acaba de golpe: pasé la página esperando seguir leyendo y me encontré con los agradecimientos. Me hubiera gustado que la historia se alargara un poco más.
Will Grayson, Will Grayson posee un toque especial.
Una trama amena, con personajes estupendos, que habla de la amistad, la felicidad, las relaciones y la superación.
Leyna