"He dejado algunas pistas para ti. Si las quieres, pasa la página. Si no, pon de nuevo el libro en la estantería, por favor."
Lily ha dejado un cuaderno rojo lleno de retos en un estante de su librería favorita, esperando que el chico adecuado llegue y los acepte. Pero, ¿es Dash ese chico? ¿O están Dash y Lily destinados sólo a intercambiar retos, sueños y deseos en el cuaderno que se van pasando del uno al otro en lugares a través de Nueva York? ¿Podrían conectar en persona tanto como lo hacen a través del cuaderno? ¿O no conectarían en absoluto?
Dash odia la Navidad. Por fortuna, se las ha arreglado para convencer a sus padres (divorciados) de que pasará las fiestas con el otro, así que puede disfrutar de unos días de soledad y lejos de cualquier tipo de celebración.
Mientras pasea por su librería preferida, encuentra un moleskine rojo. Al abrirlo, descubre que una chica llamada Lily ha propuesto una serie de retos que él está dispuesto a cumplir.
A partir de ahí empezará una relación por escrito entre ambos, y un vaivén de confesiones, confidencias y, sobre todo, atrevidos y divertidos desafíos. Pero, ¿qué pasará si deciden ir más allá y conocerse en persona?
Su curiosa trama me llamó desde el principio; me pareció original y atrayente. Y, efectivamente, así es: estamos ante una historia muy interesante.
Disfruté con el intercambio de retos entre Lily y Dash. Son muy divertidos, aunque también hay algunos vergonzosos e incluso más sentimentales.
Me gustó que los jóvenes se conocieran (y que también los conociera el lector) a través de escribir en el cuaderno sus miedos, recuerdos, deseos o anécdotas.
No se puede negar lo singular que es el elenco que de esta novela, empezando por los protagonistas.
Lily es una chica muy peculiar y extravagante. Le encanta la Navidad, adora a los animales (aunque ha tenido experiencias traumáticas con alguno) y tiene un estilismo un tanto extraño.
Estoy totalmente de acuerdo con el apodo que dedican a Dash ciertos personajes: cargante. Entiendo que su actitud pueda resultar irritante; y aunque muchos de sus comentarios y ocurrencias me sacaron una sonrisa (le pasan cosas muy graciosas) sí que me parece una persona pedante. Y eso, por otro lado, es parte de su encanto: Dash se nos presenta como un adolescente maduro, inteligente y sarcástico.
La familia de Lily y los amigos de Dash no tienen desperdicio. Dan mucho juego y nos regalan escenas muy entretenidas.
El ritmo en general es ágil, aunque un par de momentos muy concretos se me hicieron algo lentos.
La obra alterna los capítulos contados por Lily con los narrados por Dash. Normalmente, cuando esto ocurre, suelo preferir los de uno de los protagonistas antes que los del otro; pero en esta ocasión los retos me intrigaron lo suficiente como para que sólo quisiera seguir leyendo y saber qué derroteros iba a tomar la trama (fuera quién fuera el que me los contara).
Cabe destacar la narración de Cohn y Levithan; la escritura de ambos es muy aguda.
Aparte del interés evidente por saber qué va a pasar, la historia tiene varios momentos cómicos (aunque algunos son bastante surrealistas), escenas tiernas, y situaciones emotivas y llenas de nostalgia.
Sin embargo, encuentro un gran pero a esta novela: siento que me ha faltado algo.
Puede que sea por Lily, quién me caía mejor a través de sus escritos que "en persona". Cuando leía lo que la joven plasmaba en el cuaderno, me resultaba una chica perspicaz, astuta, ocurrente y sarcástica; pero fuera de las páginas del moleskine rojo, Lily me parecía otra persona: más insegura, ingenua e infantil.
Tal vez sea cosa de Dash, pues eché en falta que profundizara en sus sentimientos por Lily. Sabemos lo que ella siente y piensa en todo momento, pero el chico es más hermético, y a veces no conectaba con él: no estaba segura de qué emociones le despertaba la joven, ni qué impresión tenía de ella.
Quizás se deba al final, que me decepcionó bastante. Sí, es bonito, pero me esperaba algo más. Algo más intenso, romántico y especial.
También es posible que lo leyera con las expectativas muy altas después de ver tantas buenas críticas, y que por eso no me entusiasmara tanto como pensaba que lo haría.
Sea por lo que sea, el libro me ha dejado bastante fría y no me ha llegado.
Cuaderno para dos es una obra autoconclusiva que cuenta con una historia original e ingeniosa y unos personajes muy particulares y variopintos.
El libro desprende mordacidad y reconozco que tiene algo diferente; pero no me ha gustado como debería.
Me ha faltado algo.
Leyna