martes, 16 de agosto de 2016
Publicado por
Leyna
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Libros,
Nerve. Un juego sin reglas,
Películas,
Reseña
Vee es una chica que no destaca demasiado, así que cuando es elegida para concursar en NERVE, un juego anónimo de retos que se retransmite online, decide probar suerte. Pronto descubre que el juego sabe cosas de ella: la tienta con los premios que más desea y la empareja con Ian, su chico ideal.
Al principio todo es genial: los fans de Vee y de Ian los animan mientras ellos superan retos cada vez más arriesgados. Pero el juego da un giro inesperado cuando los mandan a una localización secreta con cinco jugadores más. De repente descubren que están jugando a todo o nada y apostando sus propias vidas a cada momento.
La trama de Nerve me atrajo desde el principio: me pareció original e interesante; así que cuando supe que el 12 de agosto se estrenaba su adaptación en España no me lo pensé dos veces y decidí que debía empezarlo antes de que la película llegara al cine.
Nada más comenzar a leer me di cuenta de dos cosas: de la exquisita narración con que nos deleita la autora y de su ritmo ágil. Supe que, sumado a la intriga que aporta el argumento, no tardaría en devorarlo. Y así fue: me duro poco más de un día. Estuve muy enganchada y con mi interés al máximo por saber qué iba a ocurrir y cómo acabaría todo.
Me parece muy atrayente lo que concierne al juego, a los retos, a cómo Nerve sabe tanto sobre los participantes y a la forma en que la situación se vuelve cada vez más oscura. Me gusta la manera en que algo que empieza siendo divertido, atrevido e inofensivo se va convirtiendo en un juego peligroso y temerario.
Me reí con los primeros retos: son graciosos y leerlos provoca vergüenza ajena. Después la dificultad de las pruebas aumenta (las actividades son más serias y comienzan a tocar temas personales) hasta que se vuelven demasiado arriesgadas y dan lugar a momentos de muchísima tensión y angustia.
Si hay dos cosas que no me han convencido son que el ritmo me resultó más lento durante la fase final del juego y que encuentro que el romance empieza demasiado rápido. Entiendo que experimentar ciertas vivencias inusuales y peligrosas puede unir a las personas, pero que surjan sentimientos fuertes tan pronto me pareció poco creíble.
El desenlace me gustó porque es inesperado y apropiado para la historia: me pega con el libro y con el desarrollo del mismo.
Con respecto a la adaptación, se toma muchísimas licencias: básicamente lo único que conserva es la idea del juego y la figura de los protagonistas, porque los retos no son los mismos y la vida y circunstancias familiares de los personajes tampoco.
Igualmente me ha encantado porque me parece una película interesante y entretenida. Salí del cine satisfecha y con la sensación de que se me había pasado el tiempo volando. Viendo todos los cambios introducidos nunca sabes por dónde va a tirar (por mucho que hayas leído el libro), así que crea expectación y resulta sorprendente. Además hay escenas muy intensas que me estresaron y tuvieron con el corazón en un puño.
Me gusta que los retos sean diferentes a los de la obra escrita: creo que los del libro son más interesantes a la hora de leerlos pero poco llamativos en el caso de verlos y que los de la adaptación son muy vistosos para la película pero que para la novela serían más simples o fáciles, o por el contrario que no transmitirán tan bien la tensión del momento.
Otro punto positivo de la adaptación es que la trama amorosa me parece más creíble y mejor llevada, más espontánea y natural.
Encuentro que el final es perfecto, me gusta mucho lo que pasa y sobre todo la crítica social que realiza.
Libro y película hacen pensar en hasta dónde estamos dispuestos a llegar por conseguir las cosas que deseamos y en el papel que desempeña ser observador, ya que, aunque ellos no se jueguen la vida en los retos, alimentan el juego.
A pesar de haber muchas diferencias entre uno y otra, tanto el libro como la adaptación de Nerve. Un juego sin reglas han sido de mi agrado por la intriga, los giros inesperados, la tensión y los momentos de reflexión que propician.
Leyna