En la esperada secuela del best seller «A la caza de Jack el Destripador», se descubren extraños asesinatos en el castillo del Príncipe Vlad el Empalador, también conocido como Drácula. ¿Podría ser un simple farsante quien está cometiendo los crímenes... o el príncipe ha vuelto a la vida? Tras el dolor y el horror que le ha causado descubrir la verdadera identidad de Jack el Destripador, Audrey Rose Wadsworth no tiene otra opción más que huir de Londres y de sus recuerdos junto con el arrogante y encantador Thomas Cresswell. Rose viaja al corazón oscuro de Rumania, hogar de una de las mejores escuelas de medicina forense de Europa... y de otro asesino de renombre: Vlad el Empalador, cuya sed de sangre se convirtió en leyenda. Pero el sueño de la vida de Rose, pronto se ve frustrado por los sangrientos descubrimientos en los pasillos del imponente castillo de la escuela, y se ve obligada a investigar asesinatos que le resultan extrañamente familiares. Quizás, lo que encuentre despierte sus temores más profundos.
Después de la grata sorpresa que supuso A la caza de Jack el Destripador (reseña AQUÍ), no podía esperar a empezar la segunda parte (he leído los tres libros que están en castellano del tirón).
La historia de Drácula cuenta con una ambientación totalmente diferente, algo que me encanta porque esta autora es maravillosa a la hora de crear escenarios y describirlos.
En el primer libro paseábamos por las calles de Londres tras la pista de Jack el destripador y en este nuestros protagonistas se encuentran en un siniestro castillo en Rumanía. Tanto el palacio como el pueblo que los rodea y sus bosques nevados me gustaron muchísimo: la atmósfera es tétrica y tenebrosa. Audrey Rose y su compañero Thomas se disponen a estudiar ciencias forenses en el castillo que perteneció a esa sanguinaria figura histórica, pero no esperaban que los asesinatos los acompañarían hasta allí y que empezarían a encontrarse cuerpos tanto donde residen como en sus inmediaciones.
Me gusta mucho el temple de Audrey y lo decidida que es, a pesar del trauma que sufre por los acontecimientos del libro anterior. Thomas ME ENCANTA. No entiendo que no sea un personaje masculino más reconocido. Dejando de lado su encanto, carisma e ironía, me chifla cómo trata a Audrey, cómo deja que ella decida cada paso de su vida (más en esa época), y cómo intenta asegurarse siempre de que Audrey lo elige a él libremente. Se nota que se preocupa por ella y que quiere que sea feliz, e intenta estar a la altura de esa mujer tan guerrera.
La narración sigue siendo lo mejor del libro, me encanta la forma de escribir de esta autora y cómo mete de lleno al lector en la trama y en su espectacular ambientación. Nos transporta a cada escenario, de tal forma que no cuesta nada imaginar cada cosa que describe.
El ritmo es bastante ágil y dan ganas de seguir leyendo no sólo para descubrir quién está detrás de los asesinatos y por qué (en este caso, me fue imposible adivinarlo, me pilló totalmente por sorpresa), también para saber cómo evoluciona el curso forense... y la relación de Audrey y Thomas. Me alegra decir que en esta obra hay algo más de romance, aunque sigue sin ser lo principal en la trama.
Lo único que me chirrió de esta historia es que hay un par de cosas que me resultaron un poco surrealistas. Aunque el desenlace consigue impactar hay elementos demasiado fantasiosos.
Al igual que la primera novela, ésta cuenta con fotos en blanco y negro, dibujos, mapas, cartas… Una gran edición que nos sitúa aún mejor en la historia.
Reseña de A la caza de Jack el destripador AQUÍ
A la caza del príncipe Drácula es un libro fantásticamente narrado, con una ambientación oscura y macabra y con unos protagonistas geniales.
Leyna
