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Antes de partir


Aquella noche durmieron seis personas en el barco. 
Por la mañana solo quedaban cinco.

Elizabeth Valchar celebra los dieciocho años con sus cinco mejores amigos en el barco de sus padres, y se quedan a dormir.

De madrugada, un ruido constante la despierta. Es un golpeo de algo vivo contra el barco, un pez grande quizá atrapado entre el muelle y la popa... Hace frío en la cubierta y Elizabeth se agarra con fuerza a la barandilla. Al llegar al punto de donde procede el sonido, mira hacia abajo y ve a una chica como ella, empapada, anegada, boca abajo.




Elizabeth (Liz) Valchar es una adolescente que aparentemente lo tiene todo: un padre, una madrastra y una hermanastra que la adoran, un novio que está enamoradísimo de ella, unos amigos que la idolatran, una reputación envidiable y una trayectoria prometedora como corredora de Cross.
Pero cuando la madrugada de su 18 cumpleaños se despierta en medio de la noche, en el barco donde han realizado una fiesta para celebrar el evento, y encuentra su cadáver flotando en el mar, todo se desmorona.
Ahora Liz se encuentra perdida y desconcertada, sin apenas recordar nada de su vida, y en compañía de Alex, un chico de su instituto tímido e impopular que murió un año atrás, y con el que no se lleva muy bien.


La historia intriga desde el principio hasta el final. Primero con la procedencia de ese extraño ruido que Liz oye en el barco, luego con su fallecimiento, después con el motivo de éste y con todas las cosas de su vida que no recuerda, y, finalmente, cuando todo está resuelto, con cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Nuestra protagonista se encuentra de repente asumiendo su propia muerte, convertida en un fantasma/espectro/espíritu/como lo queráis llamar, y acompañada de otro chico muerto. 
Liz se dará cuenta de que puede recordar ideas generales (su familia, sus amigos, etc.) pero carece de información detallada, y gran parte de su vida es una incógnita que se irá resolviendo poco a poco.

La trama alterna los hechos ocurridos en el presente con las escenas del pasado que Liz va recordando, haciendo que podamos conocerla más a fondo y que todo vaya cobrando sentido.
Lo bueno de esto es que tanto ella como el lector nos encontramos en las mismas condiciones, estamos en la misma situación de incertidumbre y no saber, y nos enteramos de las cosas a la vez que la chica.

Liz es un personaje que en muchas ocasiones se hace insoportable: es una niña mimada, egocéntrica, elitista y popular, acostumbrada a salirse con la suya y a la que siempre han consentido todo. Esto queda patente tanto en su maleducado comportamiento con Alex y sus comentarios mezquinos, como en los recuerdos de su vida de los que somos testigos. Creo que la autora ha recalcado tanto la actitud de Liz con la intención de que su evolución destaque mucho más. Está claro que este personaje es muy complejo y esconde muchas cosas; y puede apreciarse un cambio en su comportamiento y pensamiento a medida que avanza la novela.
Alex es un chico tímido, amable y trabajador. No era muy popular en el instituto y solía pasar bastante desapercibido. No aguanta a la creída de Liz ni a sus superficiales amigos, y desde el principio se nota su aversión hacia ella y su presencia; aunque ambos conseguirán adaptarse y amoldarse al otro.

El fallo de la obra es que, aunque el halo de misterio está siempre presente y consigue sorprender en varios aspectos, las cuestiones más importantes se ven venir de lejos. No sé si es que la autora da demasiadas pistas, pero por lo menos a mí me ha parecido previsible y fácil de adivinar.

Al principio muchos de los hechos que íbamos conociendo se me antojaban forzados e incoherentes, como si la autora quisiera que pasara algo pero al no saber cómo llegar hasta esa situación se inventara lo primero que se la ocurría y punto. Aunque aún hay detalles que me siguen pareciendo así, la mayoría adquieren sentido a medida que vamos teniendo más información y que las piezas del puzzle empiezan a encajar. 
Eso es una de las mejores cosas del libro: en los temas relevantes nos daremos cuenta de que Jessica Warman no da puntadas sin hilo, y que hasta el más mínimo detalle tiene importancia y cobra sentido, haciendo que los hechos cuadren al milímetro.

Esta obra tiene misterio, muchísima expectación, algo de acción, amor (aunque no de la manera que esperáis, o por lo menos no de la manera que yo esperaba; y he de decir que no me desagradó en absoluto), trata muchos temas delicados, y sobre todo, tiene un mensaje muy claro: la historia de Liz habla sobre las segundas oportunidades, sobre la culpa y el arrepentimiento, y sobre el perdón.

Antes de partir es una novela autoconclusiva donde queda claro que no todo es lo que parece y que a toda causa le sigue un efecto, una consecuencia.
Es más predecible de lo que me hubiera gustado, pero el libro está muy bien escrito, se nota evolución en los personajes, y es una lectura con moraleja donde el lector va descubriendo cada hecho a la vez que la protagonista, reviviendo con ella sus recuerdos y desvelando sus más horribles y oscuros secretos.

Leyna
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