Todos guardamos secretos. Y algunos… pueden acabar contigo.
Kate Sedgwick no ha tenido una vida fácil, pero es una chica optimista, divertida y feliz. Por eso su amigo Gus la llama Bright Side, porque siempre ve el lado positivo de las cosas.
Y aunque Kate es alegre, y una virtuosa de la música, hay algo que se le resiste: el amor. Nunca ha creído en él y cuando empieza la universidad, lo último que esperaba encontrar era precisamente eso, el amor. Keller Banks cambiará su mundo. Pero el secreto que el joven esconde… no es nada comparado con el que guarda la propia Kate.
Nunca es demasiado tarde para perseguir tus sueños.
Tenía muchas ganas de ponerme con esta novela porque la trama me llamaba mucho y porque había leído maravillas de ella. Pero también sentía algo de miedo, ya que en todos lados recomendaban tener pañuelos a mano durante la lectura (aunque reconozco que eso me aumentó mi intriga por la obra). Al principio no llegaba a entenderlo porque, bueno, realmente Kate es súper alegre y positiva y me costaba creer que este libro me pudiera hacer llorar (aparte de que no me sentía especialmente emotiva), pero finalmente, por mucho que me resistí, acabé soltando alguna lágrima.
Como ya he comentado, la protagonista es una persona ALEGRE (sí, en mayúsculas, negrita y subrayado). Kate siempre ve el lado bueno de las cosas (de ahí su apodo), es optimista, divertida, simpática, risueña, espontánea y jovial. Una chica feliz y sonriente, además de inteligente y comprensiva. Nunca me he topado con una protagonista similar; conocer a Kate ha sido un viaje que enseña y hace reflexionar, pero reconozco que a veces me provocaba sentimientos encontrados. Hasta un poco más de la mitad de la novela me resultaba muy cansino que se la pintara taaaaan perfecta: nadie ha conocido a otra persona como ella, arregla la vida de todo el mundo, es a la única a la que se la ocurren soluciones para los problemas y la que hace cosas por el resto de personajes que nadie ha hecho jamás. La verdad es que algunos detalles me parecían demasiado exagerados y surrealistas, tan poco creíbles que me sacaban de la historia y me hacían resoplar. Me puedo creer algunos de estos hechos, pero todos ellos y que casualmente incluso en temas personales de otros miembros del elenco ella acabara siendo el centro y a la que dar las gracias, como si los demás no hicieran nada… Lo encontré excesivo. ¿En serio ningún personaje de la obra ha tenido nunca un amigo? Porque ponen por las nubes algunas actuaciones de Kate que para mí son normales entre gente que se quiere. Afortunadamente, llegó un punto en el que esto cambió (o yo dejé de verlo así) y pude disfrutar más de la lectura y de la propia Kate.
El resto del elenco es una pasada. Aunque hay personajes a los que hubiera querido conocer más a fondo, como Shelly, la jefa de Kate que va de dura pero que tiene un gran corazón.
Gus y Keller son dos jóvenes a destacar. El primero es el mejor amigo de Kate desde siempre; tienen una relación peculiar y envidiable. Es atrevido, irónico, algo nervioso y con carácter. El apoyo incondicional de nuestra protagonista tanto como ella lo es de él. En cuanto a Keller, es cariñoso, seductor, amable y trabajador. No esperaba que su interacción con Kate fuera como se desarrolla y por eso me gustó: porque no me pareció la típica.
La narración para mí es lo mejor de la novela. Exquisita y adictiva. La pluma de Kim Holden es juvenil, fresca, directa y amena. Derrocha desenfado y también cuenta con esa dosis de sarcasmo que tanto amo. A veces me sorprendía el vocabulario o la forma de expresarse sin tapujos y otras me quedaba sin habla ante tanta delicadeza, profundidad y sensibilidad. Me ha parecido perfecta, no suelo leer a autores cuya forma de escribir me encandile de esta manera.
El ritmo me resultó muy fluido y ágil. La obra tiene 460 páginas y, cuando quería darme cuenta, había leído del tirón más de las que pensaba. Además, sorprende: el secreto de Keller jamás se me ocurrió y el de Kate, aunque me hacía una idea general de por dónde podían ir los tiros, tampoco lo adiviné.
El final me pareció bonito y triste al mismo tiempo… Normalmente me habría quedado desconsolada, pero al acabar de leer sentí una paz y una tranquilidad que sólo alguien como Kate pueden lograr.
Bright Side es emoción, es optimismo, es vivir el momento y es dar las gracias cada día por nuestra vida. Habla de ser feliz, de perseguir nuestros sueños y de dar importancia a la gente a la que queremos.
Un libro esperanzador y emotivo que no deja indiferente.
Leyna