¿PODRÁ LA PRINCESA SALVAR A LA BESTIA?Mientras los astros conspiran para mantenerlos separados, Jaya y Grey se plantean cuestiones relacionadas con el amor y la lealtad, y se preguntan hasta qué punto es posible escribir tu propio final de cuento.
A las afueras de Aspen, en Colorado, asentada entre montañas ancestrales, se encuentra la Academia Internacional Santa Rosetta. Sus imponentes capiteles, sus marañas de hiedra y sus desgastadas torretas de ladrillo van a convertirse en el hogar de la princesa Jaya Rao a lo largo de un año. Durante su estancia allí, Jaya se impone una única misión: partirle el corazón a Grey Emerson, el descendiente de la familia rival de los Rao. Pero primero tendrá que conseguir que se enamore de ella.
El amor y otras maldiciones es un retelling de La Bella y la Bestia. Admiro la forma tan natural y contemporánea que tiene la autora para coger dicha historia y ambientarla en nuestros días de una forma realista y creíble.
Me gusta cómo conserva aspectos fundamentales del cuento (la maldición, los pétalos de la rosa que se caen) a la vez que se toma ciertas licencias. Obviamente Jaya no está secuestrada ni retenida, incluso en este libro sería Bella quién va detrás de la Bestia; puesto que nuestra protagonista, enfadada por las ofensas de la familia de Grey hacia la suya, decide ir al internado donde él estudia con el fin de conseguir que se enamore de ella para romperle el corazón y vengarse.
Jaya es una chica responsable, inteligente y habilidosa. Tiene claro que la familia es lo primero y hará lo que sea (incluso jugar con los sentimientos de Grey) para proteger a su hermana y la imagen de la familia Rao. Grey, en cambio, sabe que la familia no está entre sus prioridades (ni él en las de su padre). Ha vivido alejado desde hace muchos años, tiene un padre distante y está convencido de que es mejor no acercarse a nadie ni intimar. Por eso se refugia en la biblioteca. Sus amigos son los libros (creo que todo podemos empatizar un poco con eso ^^)
En ocasiones dan ganas de zarandear a ambos jóvenes: a él por distante y a ella por demasiado cuadriculada. A veces no podía evitar poner los ojos en blanco ante la visión (para mí ya obsoleta) de Jaya acerca de que ella y su hermana, por ser miembros de la realeza, no deben hacer ciertas cosas aunque eso implique perderse a sí mismas. Aún así entiendo que en su situación está sometida a mucha presión y que tiene responsabilidades para con su pueblo y su familia. Sin embargo, me encanta la evolución que ambos protagonistas experimentan a lo largo de la obra. Su madurez y crecimiento en la forma de ser y pensar, y la valentía que demuestran.
Los capítulos alternan constantemente el punto de vista de Gray y Jaya, permitiendo al lector conocer en profundidad a cada uno, así como sus miedos, deseos, sentimientos e intenciones. También vemos como se entrelazan hechos y situaciones.
Hay dos revelaciones de las cuales una me esperaba y la otra no. La resolución de la maldición también me pilló por sorpresa, me gusta cómo maneja la autora ese tema. El desenlace va perfecto con la novela y me dejó satisfecha.
Leyna
