Los niños Cresswell están destinados a casarse entre ellos. Son los elegidos para encontrar la Salvación, siempre y cuando sigan las reglas que Dios le ha revelado a su padre. Es él quien ha escrito el libro en que aparece toda la Verdad.
De la mano de Castley, la singular narradora de esta trepidante y terrorífica historia, nos vamos enterando poco a poco de lo que sucede con los hermanos Cresswell en esa casa medio en ruinas ubicada en medio del bosque. Ella nos cuenta por qué su madre está en una silla de ruedas. Lo que Mortimer ha aprendido en sus escapadas nocturnas. Lo que Hannan hace mientras entrena en el equipo. La razón por la que Jerusalem no ha vuelto a hablar. La manera en que Delvive se enfrenta a los problemas de la adolescencia. Que Caspar es la reencarnación de su hermano muerto… o tal vez no. Es Castley la que quizás tenga la llave de la salvación de todos ellos.
A LA VENTA EL 21 DE SEPTIEMBRE
Castley siempre ha sabido que su familia no es como las demás. Y no porque vivan en una casa medio en ruinas en lo profundo del bosque, o porque tengan millones de prohibiciones y un sinfín de normas, o porque ella y sus hermanos deban casarse unos con otros, sino porque su padre siempre lo repite: que ellos son especiales, las únicas personas buenas en el mundo y, por tanto, las únicas que algún día conocerán El Cielo.
Pero, ¿qué pasa cuándo el presagio de una vida mejor en el más allá no sea suficiente? ¿Cuándo Castley y sus hermanos empiecen a anhelar cosas normales pero que no les están permitidas? ¿Cuando su fe comience a resquebrajarse? ¿Cuándo ya no sepan en qué (ni en quién) creer?
El argumento me parece no sólo llamativo, también muy original: estamos ante una historia diferente, singular y atípica. Todo lo que rodea a los Cresswell es oscuro y macabro: da ese tipo de yuyu que atrae y que despierta interés.
La enigmática e inquietante trama atrapa desde la primera hoja; empecé a leer el libro y no paré hasta terminarlo. Principalmente por la intriga de saber qué iba a pasar y de querer conocer más a esta familia tan peculiar y siniestra, pero reconozco que su ritmo tan ágil y fluido también influyó mucho. Cuando quería darme cuenta había leído más de la mitad, aunque es cierto que la obra no es excesivamente larga (250 páginas).
El elenco es muy variopinto y dispar. Quienes más aparecen son la familia Cresswell, formada por un padre fanático y severo, una madre prácticamente ausente y sus seis hijos: Castley (nuestra audaz protagonista), Caspar (reflexivo y entregado), Mortimer (el rebelde que siempre se mete en líos), Hannan (probablemente el más conformista), Delvive (temerosa pero curiosa) y Jerusalem (introvertida y callada a más no poder).
Descubrir cosas sobre ellos es sorprendente y turbador debido a las creencias que su padre defiende con ardor, tales como que deben casarse entre ellos o que Caspar es la reencarnación de otro hermano muerto.
En cuanto al resto de personajes debo destacar a George, un joven alegre y parlanchín que hará que Castley se replantee varios aspectos de su vida.
Debido al ambiente de la novela y a los hechos que acontecen no pude evitar sentir frustración, impotencia e incluso temor en determinados momentos. Es difícil adivinar por dónde tirará la trama y las sorpresas, tanto en hechos como en descubrimientos, no paran de sucederse.
El contra del libro es que el final transcurre demasiado deprisa para mi gusto y que, aunque es un desenlace cerrado, me habría gustado tener más detalles e información sobre ciertos temas.
A LA VENTA EL 21 DE SEPTIEMBRE
En el bosque narra una historia diferente y tétrica envuelta en un halo sombrío y misterioso.
Entretiene, engancha y sorprende.
Leyna