Esta es la historia de una gallina ponedora llamada Brote. Desde su jaula, ansía escapar a la libertad del corral y cumplir sus sueños. En su búsqueda de la felicidad, Brote se enfrentará al miedo a lo desconocido, al rechazo de los demás animales y al peligro que conlleva recorrer su propio camino.
Brote es una gallina ponedora que, harta de que siempre le quiten sus huevos, decide escapar de su jaula y vivir libre, cumpliendo su sueño de ser madre y conociendo el mundo más allá del corral.
En su camino se topará con distintos animales y con muchísimas lecciones y aprendizajes.
Esta obra es, tal y como dije AQUÍ, la que más me hizo llorar de las que leí en 2014. De esas historias que se recuerdan con cariño y nostalgia.
Narrado como si fuera una fábula, y acompañado por varias ilustraciones, La gallina que soñaba con volar es un libro muy bonito, emotivo y triste. Es como un cuento, dedicado a todo público lector (desde niños hasta adultos y adolescentes) que defiende el perseguir los sueños y luchar por hacer realidad lo que se desea.
Uno de los mejores aspectos de la obra es la sensibilidad con la que está escrita y los muchos temas que trata. No cuesta nada empalizar con Brote en las aventuras y desventuras que vive, e incluso el resto de animales que se encuentra por el camino aporta una enseñanza diferente que hace pensar.
Debido a su ligera narración, a la amenidad de la trama y a su corta extensión, la novela se lee en nada. Yo me la zampé de una sentada, y acabé llorando como una magdalena de lo mucho que me emocionó. De hecho sigue haciéndolo cuando pienso en ella.
La gallina que soñaba con volar es un libro muy especial.
Un libro que emociona, que llega al corazón y que no deja indiferente.
Un libro que enseña y hace reflexionar sobre las distintas etapas y situaciones de la vida.
Leyna
¡FELIZ NOCHE Y DÍA DE REYES! :D
