
Charlotte Mielswetzski tiene trece años y es una niña espabilada y muy imaginativa, aunque no demasiado popular y que no lo pasa bien en el colegio, pero sabe salir de cualquier apurillo echándole un poco de inventiva y cuenta unas historias estupendas. Un día encuentra un gatito y ése hallazgo es la señal de partida de que todo lo que constituye su mundo va a cobrar una dimensión radicalmente nueva.
Charlotte es una adolescente muy despierta e imaginativa que se pasa el día inventando historias increíbles. No es muy sociable y apenas tiene amigos, por eso no la hace gracia enterarse de que su primo Zee (totalmente opuesto a la chica y con quién no se lleva demasiado bien) vivirá con ella y con sus padres.
De repente, algunos alumnos del instituto empiezan a enfermar sin motivo alguno, y Charlotte y Zee deciden investigar este extraño suceso: es entonces cuando se adentrarán en una increíble aventura, una historia de fantasía que ni nuestra protagonista pudo llegar a imaginar.
El libro está dividido en cuatro partes.
La primera es una especie de introducción a la vida de la joven. Nos describe su entorno, familia y amigos.
La segunda parte nos narra la llegada de su primo Zee y nos relata un poco su historia. Es un fragmento fundamental para comprender la totalidad de la trama (tanto cosas que ya han ocurrido como hechos que pasarán)
En la tercera y cuarta es donde se desarrolla toda la acción.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de la novela es la incorporación de la mitología. No sabía que ese tema salía en el libro, y es una pieza clave en la obra. Me encanta la mitología griega así que eso hizo que se despertara mi interés.
No se puede negar que el relato es extremadamente original. El libro es fresco y muy juvenil, perfectamente podría ir dedicado a un público más pequeño.
Fantasía, aventuras, misterio y mitología son algunos de los ingredientes que se mezclan en esta obra que, a pesar de ser primera parte de una trilogía, acaba bastante cerrada.
Charlotte es una chica poco sociable y que suele pasar inadvertida para sus compañeros del instituto, tiene carácter y posee una gran capacidad para inventar
Zee es todo lo contrario a su prima: carismático, divertido, sociable y simpático. Al principio ambos personajes no se llevan bien, pero poco a poco irán limando asperezas.
Metos es el profesor que les introducirá en el mundo de la mitología y Filonecron es un mitad demonio cuyo objetivo es enfrentarse a Hades.
Con una escritura ligera, Anne Ursu habla directamente con el lector, dirigiéndose a él en determinadas ocasiones e interactuando con quién lee el libro. Eso da sensación de cercanía y de complicidad, te adentra en la trama y ameniza la lectura.
El ritmo en general es ágil, si bien es cierto que a veces hace el vaivén de una ola alternando diálogos fluidos con pesadas descripciones.
Los Ladrones de Sombras es el primer libro de la trilogía Las Crónicas de Cronos.
Su segunda y tercera parte (La Canción de la Sirena y El Fuego Inmortal) ya han sido publicados en castellano.
Leyna