Gillian y Niall formaban una gran pareja, se querían muchísimo e incluso tenían planes de boda. Sin embargo, antes del enlace, él se vio obligado a partir para servir al rey, y Gillian, viéndose sola y abandonada, se prometió que jamás lo perdonaría. Así, su prometido hasta entonces, sólo recibió rencor y desprecio a su vuelta.
Han pasado varios años, y las cosas entre ambos no han mejorado. Cada encuentro está plagado de peleas, reproches y discusiones... Pero una serie de hechos provoca un acercamiento entre Gillian y Niall, que se verán obligados a convivir... y a entenderse.
A estos dos ya los conocimos en Deseo Concedido: novela predecesora en la que se nos presentó su historia y que abrió camino a la obra protagonizada por ellos que es Desde donde se domine la llanura.
Pensaba que este libro me encantaría. En primer lugar porque tenía muchas ganas de saber qué sería de la pareja. En segundo, porque Deseo Concedido me gustó mucho; y esperaba que éste también lo hiciera. Por desgracia, no ha sido así; y además de desagradarme, ha supuesto una grandísima decepción.
Los personajes han sido los que más me han defraudado, en especial Niall. No reconozco en él al hombre comprensivo, divertido, tranquilo y afable que conocí en la obra anterior. En este libro es extremadamente mandón, posesivo, intransigente y gruñón.
Me encantó su personalidad en Deseo Concedido, así que comprenderéis el chasco que me llevé al toparme con el importante cambio que sufre en esta novela, y que lo convirtió en un completo desconocido para mí.
Por otro lado, algunas de las cosas que hace me indignaron muchísimo y me resultaron intolerables (no me parece normal que cada vez que Gillian le desobedezca, él la corte un mechón de pelo ¬¬)
La chica es más fiel a la mujer cabezota e independiente que recordaba, pero tampoco me ha gustado (no sé si también se ha transformado, o si se debe a que esta vez, al ser protagonista, la he conocido más a fondo): la vi muy temeraria, irresponsable, e infantil e inmadura en ocasiones.
Ambos miembros de la pareja se muestran el uno con el otro como hacían Duncan y Megan (personajes principales del primer libro) y considero que con ello han perdido su esencia, además de resultarme poco interesante leer a protagonistas diferentes que son idénticos en personalidad.
Las similitudes no acaban ahí: Desde donde se domine la llanura me ha parecido muy repetitivo; y no sólo porque sus personajes sean como los de la primera parte, sino porque las expresiones que Niall y Gillian utilizan, las situaciones que viven y las discusiones que tienen son prácticamente iguales a las de Duncan y Megan en su libro.
Incluso en esta misma novela, los diálogos y las peleas de la pareja protagonista se repiten constantemente.
Me ha resultado muy cansino leer lo mismo, una y otra vez: las mismas amenazas, las mismas pullas, los mismos reproches... Vamos, que más de una escena parece un calco de otra acontecida en páginas anteriores.
Tampoco me ha gustado el exceso de palabras o expresiones redundantes, que se reiteran demasiado en pocos párrafos.
Como podéis deducir por lo ya dicho, la historia no me ha parecido nada del otro mundo. Soy consciente de que en este género ya está todo inventado, y que es muy difícil escribir algo diferente, pero la repetición de situaciones provocó que la trama se me antojara aún más simple y vista.
Ciertos problemas se me antojaron muy forzados: parece que están metidos con calzador con el único propósito de alargar aún más el conflicto entre los protagonistas. Además, encontré un par de incoherencias en el argumento, como que alguien mande secuestrar a Gillian para matarla y, tras ser rescatada, no se vuelva a mencionar nada al respecto. ¿Quien quería verla muerta no vuelve a intentarlo? ¿Y el resto se quedan tan panchos sin poner de su parte por descubrir quién está detrás de todo?
Por otro lado, he echado en falta los puntos cómicos y de humor que contenía la primera novela de la saga; los momentos supuestamente graciosos, lejos de divertirme y hacerme reír, me resultaron ridículos, e incluso a veces me hicieron sentir vergüenza ajena.
Para mí, lo único positivo de la obra es el ritmo. A pesar de que el libro me desagradara, lo leí de forma muy fluida (y menos mal, porque si encima se me llega a hacer lento y pesado seguro que no habría terminado de leerlo).
No sé si se publicarán más novelas de esta serie. Todo apunta a que sí, y parece que la siguiente será la historia de Kieran, un personaje que siempre me ha gustado, y cuya trayectoria me intriga. Sin embargo, no sé si leería su libro, ya que lo mismo me ocurrió con Niall y mirad el resultado...
Si Kieran también experimenta un cambio de personalidad y pasa de ser amable, tierno y pícaro a ser como es Niall en esta obra, paso de leerlo.
Desde donde se domine la llanura es la segunda parte de la saga Las guerreras Maxwell. Deseo Concedido (reseña AQUÍ) es su primera obra.
Es una pena que con lo mucho que disfruté con Deseo Concedido, su secuela me haya decepcionado tanto.
Este libro no me ha gustado por sus personajes desesperantes y frustrantes, por la historia repetitiva y cansina, y por varios fallos más; a pesar del ritmo tan ágil que posee.
Leyna