miércoles, 29 de mayo de 2019
Publicado por
Leyna
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16:41
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Jennifer L. Armentrout,
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Si no hay un mañana
Lena siempre está mirando hacia el mañana, especialmente al comienzo de su último año de instituto. Está lista para pasar tanto tiempo con amigos como sea posible, para terminar las solicitudes universitarias y, tal vez, para hacerle saber a Sebastian, su mejor amigo desde la infancia, lo que realmente siente por él. Para Lena, el próximo año va a ser épico, un año lleno de oportunidades.
Hasta que una elección, un momento, destruye todo.
Ahora, Lena no está pendiente del mañana. No cuando el tiempo con sus amigos nunca será el mismo. No cuando las solicitudes universitarias se sienten imposibles. No cuando Sebastian nunca podría perdonarla por lo que pasó. Por lo que dejó que pasara. Con la culpa creciendo cada día, Lena sabe que su única esperanza es seguir adelante. Pero ¿cómo puede seguir adelante cuando se ha redefinido su existencia y la de sus amigos? ¿Cómo puede seguir cuando el mañana no está garantizado?
Ante todo, debo decir que cualquier libro firmado por Jennifer L. Armentrout me va a llamar la atención sólo por ser suyo. Si encima tiene una trama (paranormal o real) así de interesante como ésta, voy a leerlo de cabeza.
Si no hay un mañana ha resultado ser una lectura muy enriquecedora, desgarradora y reflexiva, que transmite muchísimos mensajes y nos invita a enfocar la vida de otra manera.
Al principio, la relación entre Lena, nuestra protagonista, y Sebastian, su mejor amigo, me resultaba muy parecida a la de los personajes principales de Como el hielo (mejores amigos desde pequeños, con mucha cercanía y confianza, ella enamorada de él desde siempre pero intentando negarlo ante la gente o ante sí misma, con miedo a perder su amistad...) pero pronto las similitudes pararon. Realmente este libro no tiene nada que ver con esa otra obra de la autora.
A pesar de las casi 400 páginas que tiene, la lectura me ha resultado fluida y entretenida, siguiendo los pasos de Lena a través de su trauma y proceso de recuperación.
Me encantan todas las temáticas que toca la novela, desde el abuso del alcohol hasta la culpa, pasando por la amistad, el proceso de duelo, la responsabilidad, la familia, la confianza y la toma de decisiones y lo que éstas conllevan.
Lena es una joven tranquila y reservada, amante de los libros y jugadora de voleibol (aunque no se ve especialmente buena). Todas las referencias literarias que nos regala la autora son geniales; sabía de qué libro estaba hablando lo hubiera leído yo o no y eso hace que nos sintamos más cercanas a la protagonista. Debo decir que, aún así, había ocasiones en que me sacaba un poco de quicio su actitud. Intentaba ser comprensiva por todo lo que experimenta la chica pero me costaba entender ciertos comportamientos. Sebastian es el vecino y mejor amigo de Lena, un encanto: amable, entregado, dulce, extrovertido y pícaro. Me gustó mucho como personaje por cómo se comporta con Lena. Megan, Abbi y Dari son las mejores amigas de la joven. La primera, la que mejor me ha caído, es divertida, alocada y simpática; la segunda, más centrada y madura; y la tercera es abierta y cariñosa.
La narración es impecable. Jennifer L. Armentrout sabe transmitir y emocionar, ponerse en la piel de cada personajes y explicar sus sentimientos, dudas y miedos. Nos ayuda a conectar con la trama y el elenco y lo hace con una elegancia fascinante.
El final me ha encantado: realista, conmovedor, nostálgico. En sí todo el argumento me parece muy creíble.
Si no hay un mañana es un libro lleno de sentimiento.
Triste y bonito al mismo tiempo, nos muestra el valor de la vida, de las decisiones que tomamos y de la esperanza.
Una historia dura pero preciosa.
Leyna