Como cada año, ha llegado el día de la fiesta de final de verano organizada por Nina Riva, y la expectación es máxima. Todo el mundo quiere estar cerca de los famosos hermanos Riva: Nina, la talentosa surfista y supermodelo; Jay y Hud, un campeón del surf y un conocido fotógrafo respectivamente; y la adorada Kit, la más joven de la familia. Los cuatro hermanos despiertan auténtica fascinación tanto en Malibú como en el resto del mundo, especialmente por ser los descendientes del legendario cantante Mick Riva.
La única persona que no está ansiosa por que llegue la fiesta es la propia Nina, que nunca quiso ser el centro de atención y que acaba de ser públicamente abandonada por su marido, un jugador de tenis profesional. Y quizás tampoco Hud, porque hace demasiado tiempo que debería haberle confesado algo a su inseparable hermano.
Jay, en cambio, está impaciente por que llegue la noche para ver a la chica de sus sueños que le prometió asistir. Kit, por su parte, también guarda algunos secretos, incluida cierta persona a quien ha invitado sin consultar a nadie.
A medianoche, la fiesta estará completamente fuera de control. Por la mañana, la mansión Riva se habrá consumido en llamas. Pero antes de que prenda la primera chispa, el alcohol correrá, la música sonará, y todos los amores y secretos que han forjado a generaciones de esta familia saldrán a la luz.
Esta es la historia de una noche inolvidable en la vida de una familia: la noche en que cada uno de ellos deberá decidir qué guardan para sí mismos… y qué dejan atrás.
Ha sido un placer volver a leer a esta autora. Su narración tiene algo especial que engancha y atrae, que hace que devores sus páginas y que pases una tras otra casi sin darte cuenta.
En esta ocasión nos cuenta la historia de la familia Riva. El libro está dividido en dos partes: la primera alterna el presente de los cuatro hermanos Riva con el pasado de sus padres; la segunda nos cuenta qué pasa en la famosa fiesta que organiza la familia todos los años.
Me encantó conocer la historia de Mick y June por un lado y la de sus cuatro hijos por otro: Nina, Jay, Hud y Kit. La primera parte me gustó más que la segunda, ya que me intrigaba muchísimo el desarrollo de la relación entre Mick y June y de la infancia de sus hijos. La segunda parte está muy interesante pero hay un par de escenas sobre secundarios que no aportan nada y que lo único que hacían era liarme con los nombres.
Todos los personajes son muy diferentes entre sí aunque se nota que, a su manera, llevan a cuesta diferentes cargas familiares. Nina fue la que más me gustó y cuya psicología más llegamos a conocer: es una mujer que desde muy pequeña aprendió que no puede fiarse de nadie más que de sí misma, que debía hacerse cargo de todo y que empezó a dejar sus deseos, sueños y prioridades a un lado para centrarse en los demás.
Ha sido enriquecedor comprobar cómo, en una sola noche, el elenco es capaz de evolucionar tantísimo. Tenía mucha intriga por cómo se desarrollarían los acontecimientos y por la manera en la que acabarían saliendo la luz los secretos de cada personaje.
El final me ha dejado satisfecha, aunque es cierto que el libro crea ciertas expectativas con respecto a algunos aspectos de la trama que al final no llevan a ningún lado. Me habría gustado que se sacara más jugo a los secretos de los hermanos y que lo que cada uno escondía diera mucho más juego.
Una de las cosas que me más me han gustado del libro ha sido la reflexión que hace sobre la familia: cómo nuestra infancia influye en la persona que somos, los patrones que repetimos de nuestros padres y las dos caras de la moneda: un amor incondicional o el miedo al abandono.
Malibú renace es una historia sobre la familia, la vida y sobre si realmente estamos condenados a repetir los errores y conductas de nuestros padres. Un libro muy bien narrado y que toca la sensibilidad.
Leyna

