La bella Buttercup jura amor eterno a Westley, que parte en busca de fortuna y es asesinado por unos piratas.
La doncella, obligada, se promete al príncipe Humperdinck de Florin, un bellaco al que sólo le interesa la caza.
El mejor esgrimista, el hombre más inteligente y el más fuerte del mundo son contratados por los enemigos de Florin para raptar a Buttercup. En la huida, sufren la incansable persecución de un encapuchado que los retará uno a uno en su propio terreno.
Buttercup no se da cuenta de que está enamorada de Westley hasta que éste parte en busca de fortuna.
Tiempo después se entera de que ha muerto a manos de un pirata, por lo que no la queda más remedio que prometerse con Humperdinck.
Poco antes de la boda, la futura reina es secuestrada por un el hombre más inteligente del mundo, un gigante y un espadachín. Parece que el rapto va sobre ruedas... pero alguien vestido de negro los sigue muy de cerca con unas intenciones muy claras.
A partir de aquí empiezan los enredos, enigmas, aventuras y algunos sinsentidos.
Este libro es de esos que sorprenden, que llaman la atención, que reviven las historias y cuentos de antes, que se recuerdan, y que tocan el corazón.
William Goldman nos cuenta dos historias: la que acontece a Buttercup y Westley; y la de él mismo como autor.
Según Goldman, fue Morgenstern quién escribió La Princesa Prometida: el cuento que su padre le leyó cuando de pequeño se recuperaba de una pulmonía, y que de mayor recopiló.
Ese doble juego desconcierta y resulta confuso, pero es uno de los encantos de la novela, puesto que las sorpresas y los disparates son algo que la caracterizan.
Los personajes son muy variopintos y curiosos.
Buttercup se ha convertido en la mujer más bella del universo, y pasa de ser una joven caprichosa e impulsiva a convertirse en una persona serena y fría, tras la noticia de la muerte de Westley. Esta actitud es la que provocó que a veces me
dieran ganas de matarla.
Westley me ha encantado. Es tenaz, optimista a más no poder, cabezota, comprensivo, valiente, perseverante, inteligente y romántico. Ha vivido muchas cosas y no dejará de asombrarnos con sus increíbles habilidades.
Fezzik es un gigante y el hombre más fuerte del mundo. Es un personaje que inspira mucha ternura y que fácilmente se gana la simpatía del lector.
Íñigo es un esgrimista español que ha recorrido el mundo con el fin de encontrar al hombre que asesinó a su padre para darle muerte y llevar a cabo su venganza.
En ciertas ocasiones puede resultar algo costoso seguir el hilo precisamente por esas locuras que se suceden página tras página; pero dan vidilla a la trama.
Nos encontramos con muchos paréntesis y mensajes al lector, de tal forma que resulta mucho más fácil sentirnos parte de la historia y meternos en ella.
Es un libro adorablemente extraño, totalmente disparatado, con muchas escenas cómicas y un sentido del humor maravilloso que os sacará una sonrisa incluso en los momentos más trágicos.
Tiene partes preciosas, conmovedoras y emotivas que no me cansaré de releer una y otra vez.
Es una obra original, divertida y apasionante. Una de las novelas más peculiares que he leído jamás. Extravagante, fresca e insólita. Por más que diga no podréis entender a lo que me refiero hasta que la leáis.
No es nada predecible, y nunca se sabe qué ocurrirá a continuación: todo es inesperado y sorprendente. Es muy complicado hacerse una idea de lo que va a pasar.
El final es emocionante y pone al lector en un estado de mucha tensión e intriga por saber cómo van a desarrollarse los acontecimientos.
El desenlace es un tanto abierto (aunque más que abierto yo diría que es un final a elección del lector), pero, por fortuna, el pasado febrero Martínez Roca publicó una edición del libro que incluye un relato inconcluso que continúa la narración.
Aunque, como su nombre indica, ese relato vuelve a terminar abierto, me he quedado más satisfecha con ese final (y las ultimas palabras del autor) que con el primer desenlace.
Gracias a esa continuación podemos saber cómo les va a Westley, Buttercup, Feezik e Íñigo, y también tenemos la oportunidad de disfrutar de una preciosa historia del pasado de éste último.
La Princesa Prometida es una obra autococonclusiva que trata sobre todo aquello que el propio autor menciona en el interior de la misma: pasión, luchas al borde de un acantilado, gigantes, venenos, secuestros, promesas, venganzas, ilusiones, persecuciones, torturas, esperanza, mentiras, dolor, milagros, y el amor verdadero.
Seguro que este libro no os dejará indiferentes.
Leyna