Esperaba con ganas el desenlace de esta trilogía, aunque no sabía si superaría al primer libro. La bruja blanca me encantó, Los hijos del rey me pareció más flojo y creo que Dioses y monstruos sigue la misma línea del segundo.
Me da la impresión de que la primera novela es un libro en sí mismo, más completo, mientras que la segunda y tercera parte me parecen la misma historia alargada y dividida en dos.
Este tercer libro se me ha parecido más a la segunda obra y siento que tiene los mismos fallos que ella: los personajes están todo el rato de acá para allá y, para mi gusto, se introducen demasiados secundarios y tramas innecesarios.
La historia comienza poco después del final de la novela anterior; nuestros personajes deben buscar más aliados mientras lidian con lo que le está pasando a Lou. Seguimos encontrando amor y humor pero me habría gustado que tuviera más acción (teniendo en cuenta que es la última parte de una trilogía). No puedo evitar pensar que la autora no tenía muy claro cómo terminar la saga y que por eso iba metiendo subtramas de la nada y personajes que no aportan tanto.
Ese es para mí uno de los fallos: de repente hay un montón de seres mágicos que tampoco salen mucho, por lo que se pierde tiempo presentando un tipo de personajes que, realmente, apenas llegan a tener peso en la historia. También considero que se iban cociendo tramas y se daba mucha emoción a ciertos temas para que luego se quedaran en nada.
Me habría gustado que esas páginas se dedicaran a otros elementos más interesantes o al argumento principal. Todo el tema de las brujas blancas y las brujas de sangre, al igual que el hechizo que quiere realizar Morgane, me parecen sumamente interesantes, muy llamativos, pero se pierden entre tantos vaivenes de la trama. Los conflictos y obstáculos a los que se enfrentaban nuestros personajes se me antojaban forzados, como si la autora tuviera que meterlos adrede para llenar páginas, por lo que me dio la sensación de que había bastante paja. En cuanto al final, aunque es lo mejor del libro y tiene puntos guays, me pareció precipitado.
Hablando de los personajes, Beau y Coco fueron los que más me interesaron de esta entrega. Me gusta su historia y me llamó la atención cómo se enfocaba su relación.
Lou me gustó mucho más que en la obra anterior y se nota su evolución con respecto a la primera. Se ve que es una persona más madura pero sin perder ese punto rebelde, contestón, atrevido y sarcástico. En cuanto a Reid, es otro personaje que ha cambiado muchísimo a lo largo de los libros; me encanta su entrega y su forma de luchar por lo que quiere.
No puedo negar que el ritmo es muy ágil. Al igual que con las obras anteriores, una vez que te pones a leer se pasan páginas y páginas con facilidad.
Un detalle que me ha encantado son todas las referencias al primer libro, como si se hiciera un recorrido por la saga. Me parece un bonito homenaje a la trilogía.
Otro de los puntos positivos es la narración. Me gusta mucho la pluma de la autora, su forma de narrar y describir, y la dinámica de los diálogos que intercambian los distintos miembros del elenco.
Reseña de Asesino de brujas. La bruja blanca AQUÍ
Reseña de Asesino de brujas. Los hijos del rey AQUÍ
Asesino de brujas. Dioses y monstruos cuenta con una historia que parece no tener una dirección clara y que para mí se ha alargado demasiado. Un final de trilogía, con un desenlace apropiado, que se lee rápido y que posee una gran narración.
Leyna
