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Reseña: Un velo escarlata


Han pasado seis meses desde que Célie pronunció sus votos sagrados y se unió a los Chasseurs como la primera cazadora en sus filas. Con su prometido Jean Luc como capitán, está decidida a afianzarse en su nuevo rol y proteger Belterra como no pudo hacer con su hermana. Pero los susurros del pasado continúan persiguiéndola, y un nuevo mal se está alzando.
A pesar de que sus amigos y su prometido han intentado protegerla de la oscuridad, ni su magia, ni sus espadas y ni siquiera la luz de las infinitas velas que le proporcionan pueden mantenerla a salvo de un monstruo que se esconde tras unas palabras bonitas y una sonrisa pícara. Ahora, Célie tiene un nuevo motivo para temer a la oscuridad, porque algo (alguien) viene a por ella. Y cuanto más se acerca, más tentada se siente de ceder a los oscuros deseos de esa persona… y a los suyos propios.


Un velo escarlata es la primera parte de la bilogía spin off de Asesino de brujas. Aunque se hace un buen resumen acerca de lo ocurrido en la historia anterior, es recomendable leer la trilogía antes de empezar con esta obra, pues se mencionan varios hechos acontecidos en incluso salen los personajes de la saga principal. Me gustó leer las interacciones entre ellos y reencontrarme con antiguos protagonistas y miembros del elenco. 

Cèlie es un personaje que me era indiferente en Asesino de brujas pero con el que no me costó nada empatizar desde el comienzo de este libro. Me dió mucha rabia leer los desprecios e injusticias que tenía que soportar por ser la única mujer cazadora y su tenacidad y su fuerza me convencieron. Resulta muy fácil ponerse en su lugar y apoyarla. 

La joven está prometida con Jean Luc, el capitán de los Chasseurs. Nunca me cayó bien y eso no iba a cambiar en esta obra. Sin embargo, considero que la autora ha llevado muy bien todos los asuntos amorosos del libro y que los procesos y la evolución de los mismos son muy creíbles y realistas. Me encantó que Cèlie se hiciera valer y fuera tan sincera con sus deseos y sentimientos, ya que su prometido no solo la sobreprotege en exceso sino que no la deja ser.

Cuando Michal entra en escena, la trama se vuelve aún más interesante. Es un personaje misterioso, oscuro y con encanto. Un vampiro que está buscando algo y que necesita a nuestra protagonista. Y con él, no solo se abre una nueva parte del mundo creado por Shelby Mahurin, también descubrimos a unos seres fascinantes que no habían aparecido hasta ahora. 

La ambientación entre colorida y decadente me conquistó. Podemos encontrar ropa vistosa, criaturas peculiares, antros libidinosos  y castillos que guardan muchos secretos pero también sangre, cuervos de tres ojos, fiestas macabras y cadáveres entre pétalos de rosa. Preocupantes asesinatos se están sucediendo y deben encontrar al responsable antes de que llegue aún más lejos.

Hay un par de personajes secundarios que me llamaron mucho la atención y que, en ocasiones, son el alivio cómico de la novela. Aunque el libro no tiene gran cantidad de romance sí que hay mucha tensión y química. Debido a las circunstancias entiendo que no se haya avanzado más en ese aspecto, y tampoco me molesta, puesto que me parece coherente la manera en la que se suceden los acontecimientos. 

Estoy deseando leer la segunda y última parte para descubrir qué pasará a continuación, ya que el final es frenético e impactante. Aunque cierto detalle lo veía venir, las últimas páginas son inesperadas, intrigantes y potentes.

La única pega que puedo sacar al libro es que hacia la mitad tuve la sensación de que la historia se alargaba en exceso. No siento que la autora meta relleno pero sí creo que se detiene demasiado en determinadas escenas o capítulos.


Un velo escarlata tiene una protagonista con la que resulta sencillo conectar, un vampiro seductor, crímenes atroces que deben ser resueltos y un mundo fascinante.

Leyna

Reseña: Asesino de brujas 3. Dioses y monstruos

 



En
La bruja blanca conociste a Lou y a Reid. En Los hijos del rey los acompañaste en un camino lleno de peligros. Ahora, ha llegado la hora de acompañarlos a la batalla final. Lou lleva toda su vida huyendo. Pero ahora, después de un golpe demoledor por parte de Morgane, ha llegado el momento de volver a casa y reclamar lo que es suyo por derecho propio. Pero esta ya no es la Lou que conocían sus amigos. Ya no es la Lou que le robó el corazón a un chasseur. Una especie de oscuridad se ha instalado en ella y, esta vez, hará falta algo más que amor para espantarla.





 
Esperaba con ganas el desenlace de esta trilogía, aunque no sabía si superaría al primer libro. La bruja blanca me encantó, Los hijos del rey me pareció más flojo y creo que Dioses y monstruos sigue la misma línea del segundo.

Me da la impresión de que la primera novela es un libro en sí mismo, más completo, mientras que la segunda y tercera parte me parecen la misma historia alargada y dividida en dos.

Este tercer libro se me ha parecido más a la segunda obra y siento que tiene los mismos fallos que ella: los personajes están todo el rato de acá para allá y, para mi gusto, se introducen demasiados secundarios y tramas innecesarios. 

La historia comienza poco después del final de la novela anterior; nuestros personajes deben buscar más aliados mientras lidian con lo que le está pasando a Lou. Seguimos encontrando amor y humor pero me habría gustado que tuviera más acción (teniendo en cuenta que es la última parte de una trilogía). No puedo evitar pensar que la autora no tenía muy claro cómo terminar la saga y que por eso iba metiendo subtramas de la nada y personajes que no aportan tanto.
Ese es para mí uno de los fallos: de repente hay un montón de seres mágicos que tampoco salen mucho, por lo que se pierde tiempo presentando un tipo de personajes que, realmente, apenas llegan a tener peso en la historia. También considero que se iban cociendo tramas y se daba mucha emoción a ciertos temas para que luego se quedaran en nada.
Me habría gustado que esas páginas se dedicaran a otros elementos más interesantes o al argumento principal. Todo el tema de las brujas blancas y las brujas de sangre, al igual que el hechizo que quiere realizar Morgane, me parecen sumamente interesantes, muy llamativos, pero se pierden entre tantos vaivenes de la trama. Los conflictos y obstáculos a los que se enfrentaban nuestros personajes se me antojaban forzados, como si la autora tuviera que meterlos adrede para llenar páginas, por lo que me dio la sensación de que había bastante paja. En cuanto al final, aunque es lo mejor del libro y tiene puntos guays, me pareció precipitado. 

Hablando de los personajes, Beau y Coco fueron los que más me interesaron de esta entrega. Me gusta su historia y me llamó la atención cómo se enfocaba su relación. 
Lou me gustó mucho más que en la obra anterior y se nota su evolución con respecto a la primera. Se ve que es una persona más madura pero sin perder ese punto rebelde, contestón, atrevido y sarcástico. En cuanto a Reid, es otro personaje que ha cambiado muchísimo a lo largo de los libros; me encanta su entrega y su forma de luchar por lo que quiere. 

No puedo negar que el ritmo es muy ágil. Al igual que con las obras anteriores, una vez que te pones a leer se pasan páginas y páginas con facilidad.

Un detalle que me ha encantado son todas las referencias al primer libro, como si se hiciera un recorrido por la saga. Me parece un bonito homenaje a la trilogía.

Otro de los puntos positivos es la narración. Me gusta mucho la pluma de la autora, su forma de narrar y describir, y la dinámica de los diálogos que intercambian los distintos miembros del elenco.

Reseña de Asesino de brujas. La bruja blanca AQUÍ
Reseña de Asesino de brujas. Los hijos del rey AQUÍ 

Asesino de brujas. Dioses y monstruos cuenta con una historia que parece no tener una dirección clara y que para mí se ha alargado demasiado. Un final de trilogía, con un desenlace apropiado, que se lee rápido y que posee una gran narración.

Leyna

Reseña: Asesino de brujas 2. Los hijos del rey

 

 

Los riesgos son mayores. Las brujas son más letales. Y el romance es aún más intenso. Adonde ella vaya, él irá. Donde ella se quede, él se quedará. Hasta que la muerte los separe. Lou, Reid, Coco y Ansel huyen no solo del aquelarre, sino también del reino y de la Iglesia. Son fugitivos y no tienen donde ocultarse. Para sobrevivir, necesitan aliados. Y unos muy poderosos. Pero mientras Lou se preocupa cada vez más por salvar a sus seres queridos, se adentra en el lado oscuro de la magia. Y el precio a pagar podría ser la persona a la que más teme perder: Reid. Ellos están unidos por un juramento y solo existe una cosa que puede separarlos: la muerte.


La primera parte de Asesino de brujas me encantó y sé que estará entre mis mejores lecturas de este año. Aunque este libro no me ha gustado tanto como su obra predecesora, me ha dejado con muchas ganas de conocer el desenlace de la trilogía. Menos mal que Puck tiene pensado traer a España la tercera parte poco después de que se publique en inglés, ¡hurra!.

La historia comienza casi al final del primer libro, con los personajes en el bosque, perseguidos por brujas, chasseurs y el rey, y teniendo que planear un enfrentamiento con Morgane pero sin contar con aliados. Y esa es precisamente la premisa de este libro: buscar alianzas con otros grupos de brujas y seres para conseguir parar los pies a Morgane antes de que sea demasiado tarde.

Si bien es cierto que los personajes nuevos son curiosos e intrigantes (de alguno espero saber más) me sigo quedando con los que ya conocemos: Coco es apañada y comprensiva, Madame Labelle una bruja obstinada y decidida, Beau el petulante de siempre y Ansel el joven de buen corazón que siempre intenta ver lo mejor de las personas. Lou y Reid, nuestros protagonistas (que una vez más se alternan a la hora de narrar los capítulos), siguen siendo la noche y el día, complementándose, aunque la magia parece interponerse entre ellos cada vez más (sobre todo ahora que Reid ha descubierto que también tiene poderes).

Me asombran la narración y el ritmo de estos libros. Me pasó con el primero y me ha vuelto a pasar con este: las hojas pasan solas, cuando quiero darme cuenta ya he leído cientos. Me duró menos de lo que esperaba (y eso que tiene 500 páginas). En cuanto a la narración, me gusta mucho la manera de escribir de esta autora y cómo se mete en la trama y la piel de sus personajes.

En esta ocasión encontramos menos humor, pero no se echa en falta ningún momento porque al ser una historia más intensa y oscura no pegaba un ambiente cómico. También hay menos amor y eso, como romántica que soy, sí que lo eché de menos. 

En el primer libro la acción se condensaba al final mientras que en este está más repartida a lo largo de toda la historia. El desenlace se me ha quedado un poco escaso en cuanto a potencia, pero el último capítulo me ha dejado loca. Ganas del tercero.

Hay dos aspectos que no me han gustado: por un lado, la interacción entre Lou y Reid  me ha parecido repetitiva. Avanzan y retroceden constantemente,se enfadan y hacen como que no pasa nada y tienen graves problemas de comunicación. Me ponía enferma que no hablaran abiertamente. Era muy frustrante ver como repetían los mismos patrones y conductas una y otra vez, aunque entiendo que ambos están haciendo frente a sus propios traumas. Por otro lado, así como en el primer libro estaba de parte de ambos personajes (aunque en un momento dado tirara más por Lou) en este he sido completamente team Reid. Todo lo que me gustaba de Lou, su sarcasmo, espontaneidad e impulsividad, se ha dado la vuelta. La he visto imprudente, temeraria y egoísta.

 Reseña de Asesino de brujas. La bruja blanca AQUÍ

 

 Asesino de brujas. Los hijos del rey prepara la historia para lo que parece un final de saga apoteósico. Aunque me gustara más la primera parte, disfruto leyendo las aventuras de estos personajes.

Leyna

Reseña: Asesino de brujas. La brujas Blanca

 


Dos años atrás, Louise le Blanc huyó de su aquelarre y se refugió en la ciudad de Cesarine, donde renunció a la magia para vivir de lo que pudiera robar. Allí, cazan a brujas como Lou. Les temen. Y las queman. Como cazador de la Iglesia, Reid Diggory ha vivido su vida bajo una regla: «No permitirás que ninguna bruja viva». Pero cuando Lou realiza una gran artimaña, tanto ella como Reid se ven obligados a aceptar una situación impensada: el matrimonio. Lou, incapaz de ignorar sus sentimientos que son cada vez más fuertes, pero sin poder cambiar quién es, Lou debe elegir.





Sabía que este libro me encantaría, tanto por su espectacular trama (con temática brujil incluida) como por las buenas críticas que cosechaba y que decían cosas que me hacían pensar que esta obra era para mi. Y no me equivocaba. 

En 2021 lo voy a tener difícil a la hora de elegir mis mejores lecturas, puesto que en apenas mes y poco ya hay cuatro libros que están en mi Top. Este es uno de ellos. 

Me gusta la idea de magia que se plasma en la obra, donde todo tiene un precio y no es tan fácil como agitar los dedos o recitar un conjuro. Aunque a veces me parecía que coartaba a nuestra protagonista, tiene sentido, pues toda la historia y la esencia de la misma gira en torno a este concepto.

Lou y Reid son dos personajes muy distintos, totalmente opuestos. Ella es descarada, atrevida, dicharachera, sarcástica, pícara y sin pelos en la lengua. Él intenta controlar sus impulsos y su ira en todo momento, lo que hace que se muestre como una persona seria, estirada, obediente, educada y amante de las normas y de seguir las reglas. Parece que tiene un palo metido por ya sabéis dónde, y esa es precisamente parte de la gracia y lo que hace que ambos protagonistas se complementen tan bien. Cuando están juntos parece que ella calma su impulsividad y que él es un pelín más espontáneo. 

La sinergia entre ambos es muy buena y divertida, hay muchos puntazos, comentarios ingeniosos y momentos cómicos, casi siempre gracias a la ironía y mordacidad de Lou. Y el romance me ha encantado. Aunque me dio la sensación de que llega un punto en el que tienen intimidad un poco de la nada, me ha gustado muchísimo su relación y lo que me ha transmitido.
Los secundarios también se han ganado mi aprobación (tanto los buenos como los villanos) y es que en general todos tienen bastante importancia y momentos relevantes. 

La narración es ágil, amena (como el ritmo, que mete el acelerador hacia el final para darnos un desenlace sorprendente y vertiginoso, lleno de revelaciones y de acción), cuenta con diálogos fluidos y con muchos toques de humor, y sabe atrapar al lector en la historia.

Mi próxima lectura será su continuación: Asesino de Brujas. Los hijos del rey, y tengo muchas ganas de saber cómo se desarrollará la trama teniendo en cuenta en qué punto ha quedado. Además, todas las críticas que he visto coinciden en que esta segunda parte es mejor que la primera.


Asesino de brujas. La bruja blanca cuenta con una genial historia sobre brujas, un romance arrollador, un elenco impresionante y con unos villanos que ponen el listón muy alto. Un libro mágico y repleto de sorpresas y giros.

Leyna
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