El mundo de los Royal se viene abajo
Reed Royal lo tiene todo: es guapo, está forrado y es popular. Las chicas hacen cola para salir con él, y los chicos sueñan con ser él. Pero a Reed solo le importa su familia… hasta que Ella Harper llega a su vida.
El odio que siente hacia la joven se convertirá en un sentimiento completamente distinto… Reed quiere a Ella. La necesita. Sin embargo, un estúpido error hará que todo su mundo se desmorone. Ella no quiere estar con Reed. Dice que se destruirán el uno al otro. Y tal vez tenga razón…
SI REED QUIERE RECUPERAR A SU PRINCESA, TENDRÁ QUE DEMOSTRAR
QUE ES DIGNO DE ELLA
QUE ES DIGNO DE ELLA
El desenlace de La princesa de papel es de esos que dejan con la boca abierta y con muchas ganas de más; por eso estaba deseando leer su segunda parte y me puse con ella casi nada más tenerla en mis manos.
Lo primero que llama la atención es que Reed es el narrador en esta ocasión (aunque luego su punto de vista se alterna con el de Ella), describiéndonos los hechos acontecidos poco antes del final de la primera novela. Me agradó conocer al personaje desde dentro y descubrir su perspectiva; sus partes me han gustado tanto como las narradas por nuestra protagonista femenina. Es curioso haber visto a Reed desde fuera mientras éramos testigos de cómo era el interior de Ella y gracias a esta obra comprobar lo contrario. Alguna vez, cuando esto ha pasado en otras historias, he sentido raro al personaje y no me parecía el mismo, pero el elenco de El príncipe roto está bien construido y reconozco a los protagonistas aunque nos los muestren a través de los ojos del otro.
De los secundarios quiero destacar a Callum, creo que es el que más brilla con diferencia. Si en el primer libro vimos que era un padre atormentado, demasiado permisivo y ajeno a lo que ocurría en su entorno, en este libro muestra otra faceta: inteligente, luchador, sacrificado y atento. Tiene muy buenos momentos.
En cuanto a la trama, me chirriaban mucho algunas situaciones del instituto. No acabo de creerme ciertas barbaridades que tienen lugar ni todo el sistema jerárquico del centro, por lo que varios hechos se me antojaron surrealistas y exagerados. Como la propia Ella reconoce, toda su vida parece sacada de una telenovela. No obstante, dichos acontecimientos siguen aportando interés y emoción al argumento, que en esta segunda entrega cuenta con mucha más acción y sorpresas. Los Royal aún guardan un sinfín de secretos (a pesar de que en El príncipe roto se desvelen unos cuantos) y estoy deseando conocerlos todos.
La narración y el ritmo son como los de su obra predecesora: ágiles, fluidos y amenos. La historia engancha, por lo que se lee muy rápido; la narración es directa y cuenta con una buena dosis de sarcasmo.
El final, una vez más, es de infarto. Me ha parecido más fuerte e impactante que el de su primera parte (que ya es decir) y de nuevo me encuentro con unas ganas locas de leer la siguiente novela. Tendremos que ser pacientes hasta septiembre para ver qué es lo que depara el destino a Ella y los Royal.
Reseña de La princesa de papel AQUÍ
El príncipe roto es un libro tan adictivo como el primero pero aún más emocionante y sorprendente.
No puedo esperar a leer el tercer y último libro de esta genial saga.
Leyna

