Para Bryn, un viaje al exclusivo hotel Nightfall de Las Vegas era una forma inmejorable de escapar de los escombros en los que se había convertido su carrera. Sin embargo, despertarse tras una noche de martinis y lujuria y descubrir que se había casado con Caiden, el multimillonario que poseía el hotel y la mayor parte de la ciudad, no es el premio gordo que esperaba. Al parecer, su misterioso y sexy marido es el rey feérico de la Corte de la Noche, un mundo secreto escondido tras el velo de Las Vegas. Pertenezcan a la luz o a las sombras, los feéricos no tienen nada que ver con los personajes de los cuentos de hadas, y ahora han convertido a Bryn en un peón que utilizan en sus oscuros juegos. Y Caiden es el más peligroso: un cóctel de pecado y apetito salvaje e insaciable. Bryn debería huir. Pero cada noche de pasión la sumerge más en ese mundo, hasta el punto de que ya no está segura de si querría irse... aunque pudiera.
Este libro no ha sido para mí. En absoluto.
Antes de entrar en por qué no me ha gustado, debo decir que no entiendo el afán de comparar cualquier libro de fantasía con las obras de Sarah J Maas (sobre todo si aparecen faes) o Jennifer L Armentrout. Vale que es una estrategia de márketing para ganar más, pero normalmente no es fiel a la realidad: en la mayoría de los casos, las historias se parecen lo que un huevo a una castaña. Y es lo que ocurre con The dark king: lo venden como una mezcla entre Acotar y 50 sombras de Grey cuando de Acotar no tiene nada. Sí, salen faes y algunos nombres recuerdan a los de esa saga, pero hasta ahí llega el parecido. Es un 50 sombras ambientado en las Vegas y con leves toques de fantasía (porque no, de eso tampoco hay mucho).
Dejando la, para mí, errónea forma de vender el libro, no es lo mío. El dark romance no es algo que disfrute, y soy consciente de que en muchos aspectos no ha sido mi tipo de lectura por temas totalmente subjetivos: ciertos comportamientos, escenas spicy y lenguaje empleado no me van nada de nada. Tampoco me gusta el instalove y, aunque es una obra no muy larga y autoconclusiva, por lo que la trama debe avanzar deprisa, no me convencen las cuestiones mágicas que explican tanto la proximidad forzada como esos sentimientos tan repentinos. Las encontré demasiado convenientes.
Las escenas spicy no son el tipo de encuentros subidos de tono y explícitos que me gusta leer, en especial por el lenguaje y las perlas que intercambian los protas durante los mismos.
Lo bueno es que se lee rápido y que, en general, no está mal escrito. Pero ni los personajes ni el argumento me resultan memorables. No es que Bryn y Caiden me cayeran mal, sino que más bien me eran indiferentes. Sí que ella peca a veces de niñata contestona y él de celoso y posesivo (algo que normalmente no soporto), pero como tampoco estaba muy metida en la historia... en esta ocasión me dio más igual. Los hermanos de él son los encargados de aportar el alivio cómico a la novela y, supongo, serán los protagonistas de las siguientes entregas.
Los capítulos son más bien cortos y están repletos de diálogos que agilizan la lectura, por lo que el ritmo resulta bastante fluido.
Esta obra es la primera de una serie de tramas autoconclusivas que tendrán distintos personajes principales en cada libro, pero yo me planto aquí.
The dark king no ha sido mi tipo de lectura en cuanto a trama, elenco o estilo.
Leyna











